miércoles, 26 de noviembre de 2014

Queimada! (Queimada) - (1969) - (Director: Gillo Pontecorvo)



Queimada

Título original: Queimada!

Año: 1969

Duración: 112 min.

País: Italia.

Director: Gillo Pontecorvo.

Guión: Franco Solinas, Giorgio Arlorio, Gillo Pontecorvo

Música: Ennio Morricone.

Fotografía: Giuseppe Bruzzolini, Marcello Gatti.

Reparto:

Marlon Brando, Evaristo Márquez, Renato Salvatori, Norman Hill, Tom Lyons, Carlo Palmucci, Giampiero Albertini, Dana Ghia.

Género: Drama.

Sinopsis:

William Walker, un agente inglés, es enviado a Queimada, isla imaginaria del Caribe, para fomentar una revuelta contra los portugueses. Sin embargo, el objetivo de esta operación no es apoyar la independencia de los nativos, sino que Inglaterra sustituya a Portugal como potencia colonialista.

Premios:

1969: Premios David di Donatello: Mejor director.





COMENTARIOS:

Respondía Brando, el último gran Mito de la Historia del Cine, perplejo y sorprendido, después de que la prensa internacional anunciara su "resurrección" en 1972 con "El Padrino" y "El último tango en París", que él nunca había muerto, que en 1969 había realizado la que él considera su mejor interpretación en "Queimada", pero el problema era que no la había visto nadie.

Si bien es cierto que desde sus arrolladores años 50, con "Un tranvía llamado deseo", "Julio César", "Salvaje" (que ha envejecido muy mal) o "La ley del silencio", entre otras, no había cosechado ningún gran éxito comercial hasta su soberbia interpretación de Vito Corleone. En su filmografía, a la década de los 60 se le ha considerado generalmente como la de sus películas "menores".




Sin embargo, no es menos cierto, si dejamos atrás sus extravagancias, sus peleas con distintos directores y productores, y su dudoso acierto a la hora de elegir proyectos, que si bien sus películas durante de los años 60 no contaron con demasiado éxito comercial, salvando "Rebelión a bordo" y alguna que otra, no se puede considerar esta década como una interpretación "menor" del Mito. En la gran mayoría de ellas, las interpretaciones de Brando si no son magistrales, si son sobresalientes y en buena medida es la única razón que las mantiene vivas, incluso la fallida "La condesa de Hong Kong" de Chaplin, con quien también tuvo sus más y sus menos. Así títulos como "El baile de los malditos", "Morituri", "El rostro impenetrable", o "Reflejos de un ojo dorado", no se pueden considerar películas menores.




El problema es la concepción del cine que tenía Brando, quien, una vez alcanzada la fama, lo veía como una herramienta para luchar por los derechos sociales. En la década de los 60, volcado como estuvo por la lucha de los derechos civiles de los negros y de los indios norteamericanos (recordar que renunció al Óscar por "El Padrino" y en su lugar envió a Pequeña Pluma, puto amo), en más de una ocasión no acertó a elegir bien sus proyectos de cine-denuncia, como "Su excelencia el embajador" o "Sierra prohíbida", sin que por eso sean malas películas. El error fue que rechazó papeles mucho mejores. Las películas malas de Brando son las de sus últimos años, en los 90, que dan vergüenza ajena, incluso a él.




Sin embargo, Queimada suponía su papel ideal: denunciar el feroz colonialismo y defender la igualdad de derechos entre blancos y negros. Al frente, un director al que admiraba por su trabajo en "La batalla de Árgel", Gillo Pontecorvo. Pero el rodaje, como en varias de las películas de Brando, fue tortuoso. Sus enfrentamientos y su falta de entendimiento (no hablaban el mismo idioma) con Pontecorvo eran constantes, Brando se quejaba que directamente le hacía recitar pasajes del "Manifiesto Comunista" de Marx, y, como era habitual en él, quería darle su particular interpretación, ante la negativa del director, con lo que las escenas se rodaban una y otra vez hasta obtener el resultado que Pontecorvo pretendía. Brando se amontinó hasta que a todo el equipo de rodaje se le diera la misma comida, y no a los actores blancos mejor que a los negros, lo cual no tenía sentido en una película que denuncia precisamente eso. Previa huída a Los Ángeles, Brando regresó al rodaje con la promesa de Pontecorvo de que todos serían tratados por igual. A todas estas disputas, hay que añadir el calor insoportable de Colombia, donde se rodó la mayor parte de la película, lo que provocó que acabarán de rodarla en el norte de África. Pero no todo fueron malas noticias, porque como en Brando era habitual, se lo pasó de lo lindo con las mujeres autóctonas durante el rodaje.




A pesar de todas las desavenencias, el resultado fue una historia potente y una magnífíca actuación de Brando, para él la mejor de su carrera, aunque en algunas fases la película parece estar torpemente montada y rodada con mano temblorosa. Tampoco Ennio Morricone acierta con la banda sonora.

Rodada en gran parte en Colombia y producida por Alberto Grimaldi, "Queimada!" es una rara mezcla de cine político y de aventuras con el plus de contar con un ícono como el inmenso Marlon Brando en el pico de su carrera.

"Si usted quiere sólo sexo, ¿qué cuesta más, mantener a una esposa o contratar el tiempo que usted quiera a una puta?". Así de expresivo se mostraba Sir William Walker (un magistral Brando), mercenario inglés llegado a la isla caribeña de Queimada en busca de la abolición de la esclavitud. Detrás, una potencia colonial en declive, Portugal, que controla la isla a su antojo y, en consecuencia, la producción de azúcar. Walker, al servicio de Inglaterra, formará un ejército revolucionario con José Dolores como cabeza visible, para destronar del poder a los portugueses. Dolores será el nuevo gobernante y, traicionando su ideal, admitirá la llegada de la civilización inglesa. Pero las revoluciones suelen ser traicionadas y una gran vuelta de tuerca vuelve a traer a la isla a William Walker, esta vez con un propósito diferente.





El film es una de las grandes gemas del cine político, muy entretenido, con mucha acción y excelentes escenarios naturales. Genial reflejo del paso del mercantilismo al capitalismo, de la esclavitud gratuita a la seudo-esclavitud asalariada. Una historia profunda y humana que ofrece también una valiosa reflexión sobre que la unión hace la fuerza y, sin embargo, la falta de una clara conciencia política puede hacer que esa fuerza se quede en nada.





Un gran y olvidado film de Pontecorvo, aquel director que supo convertir el cine político en arte, y viceversa.


Trailer:



Calificación: 5 de 6.

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