domingo, 28 de julio de 2013

The Naked Kiss (Una luz en el hampa) - (1964) - (Director: Samuel Fuller) - (El cine olvidado)



Una luz en el hampa
Título original: The Naked Kiss
Año: 1964
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos.
Director: Samuel Fuller.
Guión: Samuel Fuller.
Música: Paul Dunlap.
Fotografía: Stanley Cortez.
Reparto:
Constance Towers, Anthony Eisley, Michael Dante, Virginia Grey, Patsy Kelly
Género: Thriler.

Sinopsis:
Kelly es una prostituta que llega a la ciudad de Grantville huyendo de su pasado. Tras un primer encuentro con Griff, el capitán de la policía de la ciudad, consigue rehacer su vida trabajando como enfermera en un hospital para niños inválidos. Además, se enamora del hombre más bueno y rico de la ciudad; pero las cosas no son exactamente lo que parecen.


COMENTARIOS:
“La escandalosa historia de una mujer de la noche”, rezaba la carátula española de esta película, ilustrada con el típico cartel obra de Jano tan propio de los años 60 y 70, en el que, en una reinterpretación muy libre del cartel original, la boca ligeramente entreabierta de Constance Towers se ha convertido en un jadeante boquete que nos hace sospechar que el maromo que la está besando no tiene las manos precisamente en los bolsillos.

Películas como ésta son algo así como un directo al hígado. Sin tanteos previos ni movimientos de pies a lo Cassius Clay. Desde la campana de salida. Absolutamente impactante la secuencia inicial donde Kelly, que luego se desvelará como prostituta, se desmelena textualmente zurrando la badana a su representante, su chulo para entendernos. Casi no nos hemos sentado en el sillón y Fuller parece decirnos, “Abróchense los cinturones que despegamos y se esperan turbulencias”. Olvídense de sueños americanos y estatuas de la libertad. Esto va en serio.

Promesas cumplidas. La vida es dura y del barro no se sale tan fácil. No basta con mirarte en un espejo, escupirte a la cara y repetir compulsivamente, “conmigo no van a poder”. No. Fuller lo tiene claro y nos lo restriega por los morros. Las hipocresías sociales no van a permitir tu redención. Aquí no hay arrepentimiento que valga. Vuelve al tajo que es lo tuyo. El orden establecido te redirecciona más allá del río, fuera de su jurisdicción, eso sí, después de haber alterado conjuntamente el mismo orden que se vanagloria de preservar. Hipocresías a go-go. La amiga por la que te partes la cara y se la partes a la madame, jugándote el pellejo, te vende por un plato de lentejas sin ni siquiera chorizo. En el paraíso USA de los 60.

Fuller se desmelena a gusto en una película formalmente arrojada y directa, que da la impresión de haber sido rodada en plena subida de fiebre, con situaciones extremas, al borde del delirio y la cursilería, y abruptas transiciones entre sus escenas, y que no trata en ningún momento de ocultar su vocación folletinesca y desaforada. Y lo que en otros casos podría haber sido un lastre, es aquí una virtud, porque el folletín puro y duro resulta ser el vehículo ideal del discurso maniqueo de Fuller, que logra de este modo resaltar la altura moral de Kelly entre la bajeza que en nombre de la decencia pública la orilla y la desprecia.

De la película se podrían decir muchísimas cosas. Les animo a descubrirlas por ustedes mismos. Pero les apuntaré algo más. Un film donde un gesto, una canción, un niño y un instante de desesperación y violencia dejan en desuso las palabras, es un film inteligente, de un director inteligente y que nos hace inteligentes. Nunca la inteligencia lo tuvo tan fácil. Apriétense los machos que Samuel Fuller no para en prendas.

Tráiler:



Calificación: 4 de 6.

2 comentarios: