lunes, 1 de julio de 2013

The Collector (El coleccionista) - (1965) - (Director: William Wyler)





El coleccionista
Título original: The Collector
Año: 1965
Duración: 119 min.
País: Reino Unido.
Director: William Wyler.
Guión: Stanley Mann, John Kohn, (Novela: John Fowles).
Música: Maurice Jarre.
Fotografía: Robert Surtees, Robert Krasker.
Reparto:
Terence Stamp,  Samantha Eggar,  Mona Washbourne,  Maurice Dallimore.
Género: Drama psicológico.
Sinopsis:
Freddie Clegg, un empleado del Banco de Londres, es un hombre introvertido y triste que se dedica a coleccionar mariposas. Su vida cambia bruscamente cuando le toca la lotería, pues entonces decide secuestrar a Miranda Grey, una joven estudiante de arte por la que se siente atraído desde hace tiempo. Compra una casa en las afueras de Londres y retiene a la chica en el sótano un mes. Durante ese tiempo afloran en los dos personajes sentimientos encontrados.
Premios:
1965: 3 nominaciones al Oscar: Mejor director, actriz (Samantha Eggar ), guión.
1965: Festival de Cannes: Mejor actor (Terence Stamp), actriz (Samantha Eggar).
COMENTARIOS:
Willian Wyler, nació en 1902 en el seno de una familia judía en la Alsacia francesa, por entonces perteneciente al imperio alemán. A los 21 años se nacionalizó en EEUU, donde realizó la mayor parte de su carrera. Autor de un montón de obras maestras entre las que destacan Desengaño, Brigada 21, Vacaciones en Roma, La gran prueba, Horizontes de grandeza y Ben-Hur por la que recibió en 1959 todos los Oscar (11), hecho insólito que, años más tarde, lograrían también Titanic (1997) y El señor de los Anillos (2003).



El coleccionista es una película muy distinta al resto de las de Wyler. Lleva el sello inglés. La huella de la ciudad. Como le pasa a las películas que ha rodado recientemente en Londres Woody Allen.

Se trata de un drama psicológico, el rapto de una joven por un desequilibrado, tímido e introvertido empleado de banca. (Hechos reales similares se han producido en varias ocasiones en fechas muy recientes.)
La maravillosa novela de Fowler propone un juego de espejos en los que se reflejan todos los temas que el autor trata de abarcar: la diferencia de clases, la posibilidad de dotar a la plebe con el poder simbólico del dinero, la neurosis de la impotencia, la dura droga del enamoramiento, la supremacía social e histórica del hombre sobre la mujer, el coleccionismo como fetichismo, el amor no correspondido, la muerte y la ausencia definitiva a la que nos conduce, la burla del diferente en una sociedad regida por esterotipos, la sexualidad como acto de intercambio y beneficio más que como acto natural, la posibilidad de llevar a cabo las fantansias más nocturnas y prohibidas del ser humano, el ansia de libertad, la cultura contra la ignorancia y un largo etcétera que sería imposible resumir aquí.

Dada dicha carga de complejidad y densidad de la novela, llevarla a cabo al cine no era tarea fácil. He de reconocer que los guionistas, director y actores supieron al menos dejar el listón a un nivel cuanto menos aceptable. Esto no significa que sea una obra maestra (de hecho la película está basada unicamente en los aspectos teatrales del libro que más fácil resultaba llevar a la gran pantalla, olvidando muchas de las reflexiones de Fowles) pero no debemos olvidar que siempre el lenguaje cinematográfico difiere del literario y eso lo hace perdonable.
De hecho, hay ciertas innovaciones en el guión (como la visita del vecino y la tensión que ésta génera) que demuestran el buen hacer del equipo de producción. Eso sí, la música debería haberse cuidado más hasta el punto de desear ver la película sin su estridencia de fondo.

Por otro lado, y en el aspecto teatral, son de alabar las interpreataciones de ambos protagonistas, aunque personalmente me decanto por Terence Stamp, ya que no me resulta fácil visualizar a Samantha Eggar como la dulce y rebelde Miranda.
En definitiva, un trabajo digno, extraño para la época, y un film que junto a la novela marca un paso importante dentro del género del thriller que nos llegó después.
Terence Stamp da muy bien la imagen del protagonista, entomólogo y coleccionista de mariposas, cuyos gestos, miradas y movimientos recuerdan a un autista. Un premio grande en las quinielas le permite comprar un caserón en las afueras de Londres, reformarlo y convertirlo en un lugar idóneo para coleccionar también chicas de las que se enamora a distancia. La película cuenta la historia del primer secuestro, su desarrollo y su final. Muy bien también Samantha Eggar, la estudiante de arte secuestrada.

Aunque apenas hay escenas de exteriores, salvo al comienzo cuando la chica es seguida por la furgoneta que conduce él, la película resuelve muy bien el ambiente teatral creado alrededor de los dos protagonistas encerrados en la casa. Es raro que no se haya hecho, al menos lo desconozco, una versión para el teatro. Vista cuarenta y cuatro años después de su estreno el film no ha perdido interés ni frescura. Hay que volver a verla, o hacerlo por primera vez. No se arrepentirán. El maestro Wyler sigue en forma. Y eso que nos dejó en 1981.
Tráiler:



Calificación: 4 de 6.

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