viernes, 26 de julio de 2013

The Glass House (La casa de cristal) - (1972) - (Director: Tom Gries) - (El cine olvidado)




La casa de cristal (1972)

Título original: The Glass House

Año: 1972

Duración: 86 min.

País: Estados Unidos

Director: Tom Gries.

Guión: Tracy Keenan Wynn (Novela: Truman Capote)

Música: Billy Goldenberg.

Fotografía: Jules Brenner.

Reparto: Alan Alda, Vic Morrow, Clu Gulager, Billy Dee Williams, Kristoffer Tabori, Dean Jagger, Luke Askew, Scott Hylands, Edward Bell, Tony Mancini, G. Wood, Roy Jenson, Alan Vint.

Género: Drama carcelario.

Sinopsis:

Jonathan Paige, un profesor universitario condenado por homicidio involuntario, es enviado a una cárcel de máxima seguridad. Temeroso e inseguro, desde el primer día se verá expuesto a situaciones peligrosas provocadas por la facción más violenta de los presos. Adaptación de una novela de Truman Capote para la televisión que compitió y ganó en el Festival de San Sebastián de 1972. También ganó un Emmy al mejor director y estuvo nominada a un Globo de Oro.

 COMENTARIOS:
Galardonada con una Concha de Plata en el Festival de San Sebastián, a pesar de tratarse de una producción televisiva, "La casa de cristal" es hoy en día un título olvidado del que apenas ha trascendido la aportación de Truman Capote para la confección de un guión que se basa en una historia propia. Se sabe que el declive profesional y vital del escritor sureño se inicia varios años antes de la puesta en marcha de este producto televisivo distribuido por la CBS, al concluir la elaboración de la novela A sangre fría (1966).

En "The Glass House", Capote se ciñe a la descripción de un ambiente carcelario presidido por los tópicos que recorren esta suerte de subgénero —la idea del preso con un expediente intachable hasta entonces, que se le obliga a cumplir una larga condena; el retrato de las mafias que operan en el interior de las prisiones con la condescendencia de los guardianes y de sus superiores; la auto-marginación impuesta por alguien que se siente ajeno a ese microcosmos, etc.—, dejándose impregnar de un cierto feísmo en su concepción escénica, muy acorde con los grados de verismo que perseguían otras producciones de temática similar, como Hombre libre (1979), ópera prima de Michael Mann, Celda sin número (1982) de James B. Harris, o Brubaker (1980), de Stuart Rosenberg, quien había dado cuenta de la confección de La leyenda del indomable (1967), título referencial al hablar de  esta relación de producciones que alcanzaron categoría de subgénero.

"La casa de cristal" se revela como un saludable ejercicio historiográfico, una plausible revisión de los rincones más sórdidos por los que transitaría el cine norteamericano de los setenta y que, en buena lid, ha acabado imponiéndose en el imaginario colectivo, lejos del glamour y de la sofisticación que habían presidido las décadas precedentes. Alan Alda contribuye a dar empaque a una producción en la que asomarían rostros asimismo populares de la televisión (el finado Vic Morrow, Clu Gulager, Billy Dee Williams), del cine (Dean Jagger, en el papel de un implacable alguacil) y que ofrecía la alternativa a Kristoffer Tabori, hijo de Don Siegel. Éste último filmaría siete años más tarde Fuga de Alcatraz (1979), el broche de oro a una larga lista de títulos surgidos durante los setenta, que fijaron su mirada en lo que acontecía dentro de los centros penitenciarios del país, concebidos con la intención de contrarrestar las versiones oficialistas auspiciadas desde los estamentos gubernamentales.

Me causó una grata impresión este trabajo de Tom Gries sobre el mundo carcelario. Los personajes resultan creíbles y la trama interesante, ganando en intensidad a medida que avanza la historia. En ella podemos encontrar los típicos personajes de este submundo, desde el jefecillo del clan, pasando por el funcionario que pretende cambiar el sistema, hasta el alcaide corrompido hasta las entrañas al que todo le parece lógico y normal.
Entre los detalles curiosos añadir que Vic Morrow que da vida al jefe del clan de presos murió accidentalmente en 1982 cuando rodaba "En los limites de la realidad " a las ordenes de Spielberg. También tuvo un destino trágico el director Tom Gries que falleció mientras filmaba su película "Yo, el mejor".
El argumento transcurre en una cárcel de EE.UU., allí llegan el mismo día un funcionario de prisiones y un doctor en filosofía, el primero como guardián y el segundo como preso a cumplir condena durante un año por homicidio involuntario. El funcionario de prisiones está interpretado por Clu Gulager, el gran actor secundario, recordado siempre porque fue uno de los buenos de aquella serie antigua de tv: "El virginiano"; y el profesor de filosofía, interpretado por Alan Alda, en un papel también muy serio y digno. Ambos son dos hombres de principios, honestos, de conciencia, que no venden su conciencia a cambio de obtener seguridad, protección o amigos de dudosa calaña. También llega con ellos un preso joven al que intentará sodomizar el cabecilla o matón jefe de la corrupción en el lugar, interpretado por el también excelente actor secundario Vic Morrow.


Cineasta que vio truncado su recorrido profesional a causa de un cáncer que acabaría con su vida a los cincuenta y cinco años de edad, Tom Gries despertaría ciertas simpatías entre la crítica europea de la época. Esta corriente favorable se debía a propuestas que iban en contra de los posicionamientos oficiales u oficialistas del stablishment norteamericano, poniendo en tela de jucio, entre otros temas, las políticas de reinserción en el seno del sistema penitenciario que, a los ojos de las Administaciones de turno, se evaluaban como acertadas. La casa de cristal (1972) se inscribe en esta corriente de liberalismo que recorrió la cinematografía estadounidense durante la década de los sesenta y en los albores de los setenta, y que fueron vaciándose de contenido a medida que iban pasando los años.

En paralelo, la televisión norteamericana crearía sus propias series destinadas a alinearse con un espíritu contestario que había aflorado con fuerza en los sectores más progresistas del cine del continente americano en sus puntos neurálgicos: Nueva York y Los Ángeles. De las filas de M*A*S*H, longeva serie de culto emitida por la CBS por aquellas fechas, saldría Alan Alda, principal baluarte interpretativo de La casa de cristal. Su composición del preso Jonathan Paige sería el contrapunto dramático al del personaje, hilarante y sarcástico a partes iguales, de Benjamin Pierce, que le granjearía una enorme popularidad en los años venideros.

En definitiva estamos ante un buen filme sobre presos en una prisión, con actores secundarios de mucho oficio demostrando que en su oficio cinematográfico sólo fueron secundarios por las circunstancias ya que tenían dotes tan excelentes o más que muchos primarios o starrings de lujo.

Película V.O.:



Calificación: 3 de 6.

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