jueves, 25 de abril de 2013

The Killers (Código del hampa) - (1964) - (Director: Don Siegel)



Título original: The Killers
Año: 1964
Duración: 95 min.
País: Estados Unidos.
Director: Don Siegel.
Guión: Gene L. Coon (Relato: Ernest Hemingway).
Música: John Williams.
Fotografía: Richard L. Rawlings.
Reparto:
Lee Marvin, Angie Dickinson, John Cassavetes, Ronald Reagan, Clu Gulager, Claude Akins, Norman Fell, Don Haggerty, Robert Phillips.
Sinopsis:
Dos asesinos reciben el encargo de acabar con la vida de un antiguo piloto de carreras. Ejecutado el trabajo, uno de ellos, intrigado, decide averiguar por qué la víctima ni siquiera intentó defenderse o huir. La investigación lo lleva hasta uno de los jefes del crimen organizado. Ésta es la segunda adaptación del relato corto "The Killers" de Ernest Hemingway. La primera ("Forajidos", 1946), indiscutible obra maestra del cine negro, fue dirigida por Robert Siodmak y protagonizada por Burt Lancaster ("el Sueco").


COMENTARIOS:
Concebida inicialmente como un programa piloto para televisión, “Código del Hampa” terminaría en las salas de cine por su excesiva violencia para ser transmitida a todos los hogares "puros" americanos. Esto se nota (lo del medio televisivo) por los colores estridentes utilizados en su fotografía, las tomas desde helicóptero, los zooms, las tomas desde coches en marcha y las transparencias que surgen. Siegel rueda una novela de Hemingway y es un remake de la película “Forajidos” de Robert Siodmak, donde él mismo fue guionista del primer borrador.

Difiere de la protagonizada por Burt Lancaster en la trascendencia clara y contundente de los asesinos, donde Lee Marvin (sobre todo) y Clu Gulager, toman las riendas de la trama y la definición del caso, mientras que en Forajidos se limitan a ser brazos ejecutores.
No entienden como un hombre se puede dejar matar sin oponer ningún tipo de resistencia, y esto y el no conocer a quien les ha contratado, les hace decidir averiguar dónde está el millón de dólares robados del furgón blindado. Curiosamente el protagonista, Johnny North, termina trabajando en un hogar para ciegos, en clara y malévola alusión a su ceguera ante las armas utilizadas por una femme fatale, que le destroza por dentro, y que él no ve por estar "ciego" de amor.
Una mujer puede ser el arma más peligrosa que existe sobre la Tierra. Si se lo propone puede convertirse en un impredecible y embaucador demonio con apariencia de diosa, capaz de arrastrarte hasta sus intereses cual lava volcánica descendiendo sobre las laderas de su víctima, impresionando con su exclusividad y desplegando todo su poder destructivo. El dolor que puede causar puede ser comparable al del iluso que se encuentra frente a ese río de lava, que atónito por la belleza de ese espectáculo natural se queda inmóvil para jugárselo todo a una carta e intentar demostrarse a sí mismo que lo que está viviendo no es un sueño, que los sueños han despertado. Y es lo que pasa en “Código del hampa”, película repleta de hombres pero dominada por una sola mujer, una ‘femme fatale’ que aun brillando con la fuerza de una estrella no se hace con todo el universo de esta cinta, pues la obra de Don Siegel está tan bien hecha que siempre mantiene equilibrada la balanza de todos sus perfectos personajes.

Los nombres de una impresionante mujer llamada Sheila Farr (Angie Dickinson) y el imponente Jack Browning (Ronald Reagan) salen a la luz junto a una cifra de miles de dólares. Es entonces cuando nos involucramos en una espiral llena de preguntas y respuestas, peligros y desconfianza, que fluye sobre una inteligente estructura en la que la intriga se erige como principal protagonista, dividiéndose la trama en varios frentes que combinan una relación de amor casi imposible, un apasionante enredo planificado para cometer un robo en la línea de “Atraco perfecto” (1956) y el emocionante desarrollo de la investigación sobre los hechos que realizan los dos matones.
“Deberías comer Charlie. ¿Sabes cuantas proteínas debes de comer al día?. ¡No hidratos de carbono!, sino proteínas”, espeta Lee en un momento dado a Charlie, los dos sicarios que son el eje central sobre el que se sostiene la trama. Dos personajes contrapuestos, el veterano que piensa en el retiro frente al joven impetuoso, en cuyos diálogos se entremezclan las frases banales y la reflexión propia de sus averiguaciones y que posiblemente le sirvieron de modelo a Quentin Tarantino a la hora de concebir a Vicent Vega y Jules Winnfield -John Travolta y Samuel L. Jackson- para Pulp Fiction (1994). Arquetipos, como el resto de los personajes, que utiliza Siegel no sólo para elaborar un palpitante thriller, sino también para esbozar un tratado sobre la ceguera: la que padecen todos sus protagonistas obnubilados por una ambición que les acabará empujando hacia su propia destrucción. Salvo North, que aceptó su inmolación consciente quizá de que su labor con los invidentes le había concedido la redención.

Espectacular Angie Dickinson en su papel de mujer fatal y perfecto como siempre Lee Marvin, llenando la pantalla con toda su admirable rudeza. Sorprendente el ex-presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, con un papel ascendente que impresiona por lo bien dibujado e interpretado que está su personaje. John Cassavetes cumple con corrección y Clu Gulager transmite la rebuscada simpatía de su chulesco personaje. El resto de las interpretaciones también raya a gran altura, y destaco a Claude Arkins como Earl Sylvester, mecánico amigo de Johnny y primer interrogado de la cinta, por su genial interpretación.
Con todo lo citado, cerrar diciendo que esta película es un regalo que no se puede rechazar, un viaje a lo más profundo del mejor cine negro y de acción, vibrante, violento, desvergonzado, lleno de pasión, enganchándote de principio a fin por su capacidad y perfección en todos los puntos que toca. Mérito de su impecable director, Don Siegel, mérito de su perfectamente tejido guión, haciendo fluir la historia sobre sus cultivados diálogos, y mérito también de un reparto de altura, de una trama inmejorable y de la agradecida fotografía de Richard L. Rawlings.

100 % cine negro el cual hay que revisar cada cierto tiempo para saborear un buen cine como se saborea un buen vino que mejora con los años. Una gran película, llena del mejor cine.









Tráiler:

Calificación: 5 de 6.

No hay comentarios:

Publicar un comentario