sábado, 26 de abril de 2014

Lilja 4-ever (Lilya forever) - (2002) - (Director: Lukas Moodysson)


 
Lilya forever

Título original: Lilja 4-ever

Año: 2002

Duración: 109 min.

País: Suecia.

Director: Lukas Moodysson.

Guión: Lukas Moodysson.

Música: Nathan Larson.

Fotografía: Ulf Brantås.

Reparto:

Oksana Akinshina,  Artiom Bogucharskij,  Pavel Ponomarev,  Elina Beninson,  Ljubov Agapova.

Sinopsis:

Lilja, una adolescente rusa de 16 años que ha sido abandonada por su madre, lleva una vida miserable en una empobrecida ciudad de la antigua Unión Soviética. En un ambiente dominado por las drogas y la miseria, prostituirse es el único medio para poder comer. La esperanza llega el día en que conoce al atractivo Andrei, que le promete una vida mejor en Suecia.

Premios:

2002: Premios Guldbagge (Suecia): Mejor película, director, actriz, guión, fotografía.

2002: Festival de Gijón: Mejor película y mejor actriz (Oksana Akinshina).

 


COMENTARIOS:

Duro film que indaga en un tema desgraciadamente actual y terrible: el de las jóvenes que, obligadas a prostituirse para poder vivir, caen presa de las mafias que las utilizan como esclavas sexuales. Lilya es una chica de dieciséis años que vive en un cochambroso y olvidado suburbio de una innombrada ciudad de la antigua Unión Soviética. Un mal día su madre la abandona, así, sin más, y ella se encuentra sin dinero para pagar el alquiler de su paupérrima vivienda. Su único amigo es Volodia, un mozalbete que tampoco tiene a nadie y malvive como un mendigo. Un día, una conocida de Lilya le comenta que puede sacar mucho dinero acostándose con hombres.

 

La película, dirigida por el sueco Lukas Moodysson con estilo realista y aire independiente, interesa gracias a la sólida concepción del personaje protagonista, una chica buena, de gran corazón y con fe en la trascendencia -resultan muy dolorosos sus rezos diarios y angustiosos pidiendo una vida mejor ante el cuadro del ángel-, que se ve arrastrada por las miserias del mundo actual. Y pese al tema tratado no hay una recreación en explicitar las conductas inmorales, que se tratan con cierta elegancia. La película, triste, enternece y ayuda a tender un puente de solidaridad con tanta gente que sufre, en este caso en los países del Este europeo. La composición de la bella Oksana Akinshina es extraordinaria.

 

La tercera película de Lukas Moodysson ofrece un relato contundente, serio, creíble y universal de una chica rusa a la que el destino le juega una mala pasada. Basada en una historia que pudiera ser real, es una situación que sabemos que se repite, desgraciadamente, con demasiada frecuencia.

La actriz Oksana Akinshina (Lilya) realiza una de esas actuaciones deslumbrantes que llenan la pantalla. Es la protagonista absoluta. A su belleza innata y su excepcional fotogenia, le suma una interpretación llena de matices. Su fragilidad y su dulzura llegan al espectador. Moldea su mirada, que refleja diferentes estados de ánimo, desde la ilusión a la desesperanza, pasando por la impotencia. Todos los imaginables. Inconmensurable.

 

Moodysson evidencia que es un director interesante y a tener en cuenta. Demuestra que se puede hacer un cine independiente (de autor, si se quiere) con un presupuesto muy limitado pero con ciertas concesiones al cine comercial, con la consiguiente apertura a un amplio abanico de público.


 

A pesar de que el fondo y la raíz de la historia no son nuevas, Moodyson sabe narrarlas, condimentarlas y hacerlas tremendamente atractiva. Con momentos cercanos al docudrama, demuestra que la contundencia no está reñida con la elegancia o el buen gusto (en ningún momento se recrea con las tremendas escenas).


 

La película es comprometida, dura y directa, de las que golpean. Muy recomendable.

 

Tráiler:

 
 
 Escena en la que Lilja es abandonada por su madre:

 

Calificación: 5 de 6.

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