viernes, 24 de julio de 2015

Dead Reckoning (Callejón sin salida) - (1947) - (Director: John Cromwell)




Callejón sin salida

Título original: Dead Reckoning

Año: 1947

Duración: 100 min.

País: Estados Unidos.

Director: John Cromwell.

Guión: Oliver HP Garrett, Steve Fisher, Allen Rivkin

Música: Marlin Skiles.

Fotografía: Leo Tover.

Reparto:

Humphrey Bogart, Lizabeth Scott, Morris Carnovsky, Charles Cane, William Prince, Marvin Miller, Wallace Ford, James Bell, George Chandler.

Género: Cine negro.

Sinopsis:

Rip Murdock (Humphrey Bogart) y su compañero Johnny son dos soldados estadounidenses que regresan a casa, tras obtener el relevo. La Segunda Guerra Mundial está a punto de finalizar. Johnny se ha portado como un valiente, y en el trayecto en tren es informado de una condecoración. En un descuido de Rip, Johnny desaparece de repente, sin una causa aparente. Rip, al que el final de la guerra le ha dejado sin ninguna motivación en la vida, se propone desentrañar las causas de este suceso. Poco después, Johnny aparece muerto. Rip conoce a Coral Chandler (Lizabeth Scott), la ex-amante de Rip, que trabaja en un dudoso club regentado por un gángster interpretado por Morris Carnovsky. Poco a poco, Rip va reconstruyendo las piezas de un complicado rompecabezas, poniendo en peligro su vida.

COMENTARIOS:

Callejón sin salida no es ni la de más éxito ni la mejor del cine negro, ya que es superada por El Halcón Maltés (The Maltese Falcon de John Huston, 1941) o El Sueño Eterno (The Big Sleep de Howard Hawks, 1946), por decir dos de las más famosas, pero sí es la que contiene todos los elementos que caracterizaron este tipo de películas en los años cuarenta. A saber:




1.- Una Trama confusa y ambigua. En efecto, da igual las veces que la veas, al final no te aclaras en quién mató a quién y por qué. Siempre he creído que la culpa de que la mente se nos nublara la tenía Lizabeth Scott. No puedes dejar de mirarla cuando sale en pantalla, y es en ese momento cuando suelen aclarar algún punto oscuro de la trama.




2.- Diálogos ingeniosos y rápidos. Muy cercanos a los de la Screwball Comedy y que evolucionan hacia una perfecta complicidad entre Bogart y la Scott frente a terceros -véase la palabra “¡Jerónimo!” que usa indistintamente la pareja protagonista cuando acecha algún peligro, o el símil entre las mujeres y las botellas-. Todo muy al estilo de las novelas de Dashiell Hammett y Raymond Chandler, a su vez guionistas de los más prestigiosos filmes negros. Una curiosidad: el apellido del personaje que hace Liz Scott es Chandler. ¿Es coincidencia o es un homenaje de los guionistas Garret y Fisher?





3.- Una Mujer Fatal. La Rubia Liz Scott. Al principio se nos antoja una sustituta de la gran Lauren Bacall, pero luego vemos que no le va a la zaga. Es el arquetipo de femme fatale, rubia platino, voz grave –muy recomendable verla en Versión Original- aparece cantando una canción muy sexy en un tugurio donde se juega clandestinamente.

4.- Predomina la oscuridad. No podía ser de otra forma, el cine negro es el hijo mayor del expresionismo y éste se caracteriza por la incorporación de luces y sombras -más sombras que luces- para reflejar el estado de ánimo de los personajes. Aquí se aprecia aún mejor. Cuando los personajes vuelven de la guerra para ser condecorados toda la acción transcurre de día; las caras iluminadas reflejan alegría por la vuelta a casa. Pero a medida que la cosa se complica y alguien es asesinado todo se vuelve oscuro y la acción transcurre de noche principalmente.





5.- Un arranque espectacular. Un hombre que a duras penas puede mantenerse en pie huye de unos matones y de la policía. Suficiente tensión para que el espectador no se mueva de la butaca hasta el final.

6.- Flashback y voz en off característica. Como en Perdición y en tantas otras negruras, la estructura narrativa descansa en un largo flashback contado en primera persona por el protagonista. La voz en off, grave, profunda y sarcástica la mayoría de las veces, nos acompaña a lo largo de los 100 minutos que dura la película. Insisto en lo de verla en V.O.



7.- El "bueno" no lo es tanto en realidad. Humphrey Bogart es un capitán del ejército que no duda en contactar con sus amigos gangsters de San Luis, donde trabajaba como taxista, para que le ayuden a robar cierta carta. Esta típica ambigüedad es lo que hace que el género sea tan atractivo.




En fin, no creo que pocas películas reúnen tantos ingredientes negros como este film. Una excelente película de cine negro, que desarrolla un original planteamiento con precisión. La minuciosidad tanto en la supervisión del guión como en la dirección de actores, era uno de los rasgos más conocidos de John Cromwell, artífice de El prisionero de Zenda (1937) o Desde que te fuiste (1944). Bogart está imponente, como era habitual en él, y se enfrenta a una cautivadora Lizabeth Scott. Emoción, intriga y poderosos diálogos. Ningún aficionado al cine clásico que se precie debe perdérsela.

Trailer:




Calificación: 4 de 6.

No hay comentarios:

Publicar un comentario