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viernes, 11 de diciembre de 2020

Muere el director coreano Kim Ki-duk

 


El cineasta coreano Kim Ki-duk ha fallecido a los 59 años en Letonia, por complicaciones derivadas del covid-19, según han informado medios coreanos. El director de Corea del Sur, autor de obras como 'Hierro 3' (2004) o de 'Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera' (2003), se encontraba en Letonia desde el pasado 20 de noviembre, donde falleció la pasada madrugada.


La agencia surcoreana 'Yonhap', citando a la agencia rusa 'Tass', informó de que Kim, de 59 años, falleció en Letonia, donde había llegado el 20 de noviembre pasado. Según Yonhap, se había perdido contacto con el director surcoreano el 5 de diciembre. De acuerdo con 'Tass', que a su vez cita al portal de noticias letón 'Delfi', Kim murió en un hospital de ese país báltico. 

 

Kim ganó en 2012 el León de Oro en 2012 por su película 'Pieta', lo que representó el primer máximo galardón del Festival de Venecia para un director surcoreano. Entonces era la cuarta vez que Kim competía en ese certamen, en el que había logrado el León de Plata por 'Hierro 3' en 2004.


La imagen de Kim quedó en entredicho cuando se conoció hace tres años que una actriz lo había demandado por una agresión supuestamente cometida en 2013 durante el rodaje del film 'Moebius'.


Según las informaciones que se publicaron entonces, Kim presuntamente abofeteó a la actriz, cuyo nombre no fue facilitado, y además la insultó y la forzó a rodar una escena desnuda durante el rodaje de esa película, en la que fue finalmente sustituida.


La actriz Lee Eun-woo terminó siendo la protagonista femenina de esa película, de bajo presupuesto y rodada en vídeo digital, pero se desconoce a quién reemplazó en la cinta y por qué la denunciante tardó cuatro años en presentar la demanda. (El confidencial)

domingo, 1 de noviembre de 2020

Muere el actor Sean Connery

 


Muere el actor Sean Connery a los 90 años

El actor escocés Sean Connery ha fallecido a los 90 años “durante la noche rodeado por su familia en su casa en Nassau (Bahamas) tras haber estado enfermo un tiempo”, según dijo a la BBC su hijo Jason. El intérprete, dotado de una gran personalidad, fue el primero en encarnar al mítico James Bond en el cine y lo hizo en un total de siete películas entre 1962 y 1983 que le sirvieron en bandeja una gran fama y dinero. Connery llevaba desde 2003 apartado de la gran pantalla tras finalizar su último trabajo en el filme de superhéroes La liga de los hombres extraordinarios. Su prolífica carrera como actor abarcó un total de 72 películas en cerca de seis décadas y sus numerosos premios incluyeron un Oscar como actor de reparto por su magnífico veterano policía de Los intocables de Eliott Ness, de Brian de Palma, dos premios Bafta y tres Globos de Oro.

El carismático actor falleció mientras dormía rodeado de su familia y llevaba un tiempo enfermo

Para muchos fue sin duda el mejor agente 007 con licencia para matar. El suyo fue un espía tremendamente carismático, seductor y machista. Se metió por primera vez en el papel ideado por Ian Fleming en Agente 007 contra el Dr. No (1962), que dio inicio a una larga serie de películas sobre el famoso agente. Durante todos estos años, varios han sido los rostros que ha adoptado el espía británico en la gran pantalla. El último, el británico Daniel Craig, que aparecerá por última vez en Sin tiempo para morir, si algún día llega a estrenarse en los cines tras varios aplazamientos por el coronavirus.




El actor había cumplido los 90 el pasado mes de agosto. Residía desde 2003 en Las Bahamas junto a su mujer, la francesa Michele Roquebrune, y una de sus últimas apariciones fue a través de una fotografía que su nuera, la cantante irlandesa Fiona Ufton, pareja actual de Jason Connery, publicó hace un año en Instagram para felicitarle por su 89 cumpleaños. En la imagen lucía con aspecto bromista y mucho más delgado de lo habitual.

Su publicista Nancy Seltzer aseguró que se organizará una ceremonia privada para despedirle y un homenaje en su memoria “cuando el coronavirus haya terminado”.

Nacido como Thomas Sean Connery en 1930 en el seno de una familia obrera y católica, creció en Fountainbridge, en Edimburgo, donde forjó su duro carácter y destacó como futbolista. La escuela no se le daba muy bien y dejó los estudios a los 14 años para trabajar como repartidor de leche. En 1948, se unió a la Royal Navy, pero luego fue dado de baja por motivos médicos. Se interesó por el culturismo a los 18 años y consiguió trabajo como modelo artístico, llegando a participar en el concurso Mr. Universe en 1953, aunque no ganó. Para ganarse la vida, encadenó diversos trabajos como conductor de camiones o socorrista.

La interpretación era un mundo que siempre le había interesado y un día se presentó para una audición para una versión teatral de South Pacific y logró un papel. Su atractivo rostro y su 1,89 metros de altura le abrieron las puertas en shows de televisión.

Su debut en la gran pantalla fue en un papel sin acreditar en Lilacs in the spring (1954) y tres años más tarde encarnó a Spike, un gángster con problemas de habla en el thriller No road back. Luego apareció como secundario en Hell drivers, protagonizado por Stanley Baker, y Action of the Tiger, dirigida por Terence Young, con quien Connery se reuniría más tarde en Dr No. En 1957 también actuó junto a Lana Turner en el melodrama Another Time, Another Place y en 1959 obtuvo el rol principal en la cinta familiar de Walt Disney Darby O’Gill y el Rey de los duendes.




Pero fue su casting, a la edad de 30 años, para hacerse con el papel protagonista de la primera película adaptada de la serie de novelas de James Bond de Ian Fleming lo que consolidó su estatus. Se dice que Connery logró ser Bond ante la insistencia de Dana, la esposa del productor Albert “Cubby” Broccoli, debido a su “atractivo sexual”. A pesar de las dudas iniciales, Agente 007 contra el Dr. No resultó un gran éxito. Volvería a meterse en la piel del espía al servicio de su majestad en Desde Rusia con amor(1963), James Bond contra Goldfinger (1964), Operación Trueno (1965), 007: Sólo se vive dos veces (1967) y Diamantes para la eternidad (1971).

En este último filme, Connery volvió a ser James Bond tras una película en que George Lazenby le tomó el relevo, y con ella batió un récord Guinness: ser el actor mejor pagado por un solo filme. El escocés se embolsó lo que serían ahora unos 40 millones de dólares o unos 35,2 millones de euros, una suma que donó enteramente a su fundación, Scottish International Educational Trust, que apoya la educación de niños con pocos recursos. En 1983, más de una década después, aceptó interpretar de nuevo al agente del MI6 en Nunca digas nunca jamás.

Alfred Hitchcock supo ver su talento más allá de Bond y contó con él en Marnie la ladrona, con Tippi Hedren de compañera de reparto, y con John Huston de director y con su amigo Michael Caine de coprotagonista rodó la inolvidable El hombre que pudo reinar (1975), sobre dos aventureros que viajan a la India en 1880 y sobreviven gracias al contrabando de armas y otras mercancías.

El talento de Connery en todo tipo de géneros que iban del drama a la acción quedó visible en tantas otras películas como Asesinato en el Orient Express (1974), con estrellas como Ingrid Bergman y Lauren Bacall; Robin y Marian (1976), como el legendario Robin Hood y Audrey Hepburn como su adorada Marian en una cinta de Richard Lester; El nombre de la rosa (1986) como el fraile que investiga la misteriosa muerte de un monje en una abadía benedictina; Los inmortales, cinta fantástica al lado de Christopher Lambert; Los intocables de Eliot Ness, con Kevin Costner, que le valió el Oscar al mejor actor de reparto como veterano agente que intenta dar caza al gángster Al Capone; Indiana Jones y la última cruzada (1989), tercera entrega de la saga del arqueólogo más famoso del cine en la piel del padre gruñón de Indie, o La caza del octubre rojo (1990), de John McTiernan, una cinta de acción trepidante donde era un general de la Unión Soviética al mando de un submarino nuclear que se dirige rumbo a los Estados Unidos.

Connery dio vida a personajes variopintos como reyes, espías, doctores, académicos, e incluso a Ricardo Corazón de León en Robin Hood. Pero confesó que el personaje con el que más disfrutó fue Indiana Jones y la última Cruzada como padre de un joven Indiana Jones, al que daba vida River Phoenix, curiosamente fallecido el mismo día que Connery pero 27 años antes. “Estaba trabajando con Steven Spielberg y George Lucas. El equipo era especial, era una gran aventura y Harrison Ford y Denholm Elliot eran actores estupendos. Lo pasé muy bien”, dijo. De los films de los que no quedó tan satisfecho resaltó Meteoro, una cinta de ciencia ficción de los años 70 en el que actuaba con Natalie Wood. “Es probablemente la peor de mi lista de películas. Tenía un gran director, buenos actores incluyendo a Karl Malden, pero los efectos especiales estaban un poco limitados”.

A la edad de 59 años, la revista People Magazine le nombró el “hombre vivo más sexy”, lo que el actor se tomó con humor: “Bueno, no hay muchos hombres muertos sexis, no?”.




Connery se manifestó siempre a favor del Partido Nacionalista Escocés (SNP), defensor de la independencia de Escocia. De hecho, hizo campaña a favor del referéndum que se celebró en el 2007. El mismo partido nacionalista escocés ha mostrado su pésame ante la muerte del actor y lo ha recordado como un “embajador y defensor” de la independencia del país.

En el 2000, cuando fue nombrado caballero por la reina Isabel II acudió ataviado con la tradicional falda escocesa. “Como escocés y como alguien que durante toda su vida ha amado lo mismo en Escocia que al arte, creo que la independencia es una oportunidad demasiado bonita para dejarla escapar”, escribió en un artículo publicado en el The New Statemen. “Para decirlo claro, no hay un acto más creativo que el de crear una nación”, aseguró. (La Vanguardia)



lunes, 27 de julio de 2020

Muere Olivia de Havilland, la última estrella del Hollywood clásico.



Sobrevivió a dos guerras mundiales, a varias crisis nucleares y hasta a Kirk Douglas, que parecía que iba a vivir para siempre, esclavo de su hoyuelo en el mentón, protagonista indiscutible de tantos títulos por los que nunca le premiaron. Pero Olivia de Havilland, hasta ayer la última gran dama del Hollywood dorado, murió a los 104 años, después de un digno pulso contra el tiempo.

Casi tanto como el que mantuvo con Joan Fontaine, esa hermana pequeña que le ganó en casi en todo lo demás y con quien desempeñó una rivalidad antológica que empezaba por diferenciarse hasta en el apellido.

«Me casé la primera, gané un Oscar la primera, tuve un hijo la primera. Si me muero, ella estará furiosa porque otra vez la habré ganado», se jactó Joan Fontaine en una entrevista. Como si fuera pitonisa en lugar de actriz, la protagonista de «Rebeca» cumplió, y aunque era un año menor que Olivia de Havilland, se fue también antes que su hermana. Murió en 2013, el día en el que se celebraba el 74 aniversario de «Lo que el viento se llevó», que le valió la primera nominación a su hermana, pero no pudo ver cómo esta se convertía en Dama del Imperio Británico y también en la única leyenda viva, tras sobrevivir a Kirk Douglas, del Hollywood dorado.

Cuando su enemiga acérrima desapareció, lo hicieron también las fuerzas de Olivia de Havilland, incapaz quizás de seguir en una industria donde por fin presentó batalla. Por mucho que se burlara Fontaine, que le «robó» a su hermana la estatuilla en 1941, Olivia de Havilland acumuló más nominaciones y premios Oscar que su hermana. Se recluyó en Francia, donde murió poco después de cumplir 104 años.

La actriz que conquistó a Errol Flynn



Olivia de Havilland conquistó contractualmente a Warner y enamoró al pasional Errol Flynn —con quien protagonizó siete películas–, a su Robin de los bosques y su general Cluster, arrastrando durante toda su carrera fama de mujer frágil y también sumisa. No fue ni lo uno ni lo otro, y a los dos, al estudio que la convirtió en estrella y al galán al que encandiló, les dio el portazo.

No deja de ser curioso que el último vestigio del Hollywood clásico siempre estuviera incómodo con el sistema de estudios, al que prestó intensa lucha. Ante la negativa de Jack Warner de liberar a una de sus gallinas de los huevos de oro, la intérprete habló con su mujer, Ann, y terminó logrando una nominación por dar vida a Melania, papel que, según el ejecutivo del estudio, no merecía porque estaba a la sombra del de Vivien Leight. Para Havilland, sin embargo, era necesario, una oportunidad única, porque «Melania era de carne y hueso, preocupada por los demás, pero también una mujer inteligente y dura. Aunque, por encima de todo, era una mujer con gran capacidad para ser feliz».

Con Warner terminó enemistada en los juzgados, después de que la ningunearan durante seis meses cuando ella se quejó de que los mejores papeles se los daban a Bette Davis. Cuando quisieron prorrogarle el contrato, les demandó por el castigo. «Todos en Hollywood creían que perdería, pero yo estaba segura de ganar. Había leído la ley y sabía que lo que hacían los estudios estaba mal», dijo en «The Independent». Y ganó. «Lo que más me satisface es que aquella decisión (judicial) benefició a Clark Gable, Jimmy Stewart, Glenn Ford, Henry Fonda y todos los otros actores que habían estado ausentes, haciendo su servicio militar. Cuando regresaron a Hollywood, pudieron elaborar sus contratos con cláusulas más favorables».




Claro que nunca imaginó que el estudio que impulsó su carrera le devolvería el golpe donde más le dolía. La major se vengó impidiendo que Havilland aceptara la propuesta de David O. Selznik para que protagonizara «Rebeca». Lo hizo finalmente Joan Fontaine, que un año después inauguró el contador de la familia en los Oscar con su segunda colaboración con Alfred Hitchcock. Cuando Ginger Rogers mencionó el nombre de la pequeña de las hermanas por «Sospecha», Olivia de Havilland estaba sentada en su mesa, nominada también por «Si no amaneciera». «Pensé que mi hermana iba a saltar sobre la mesa y agarrarme del pelo», reconoció Fontaine en sus memorias, «No bed of roses» (1978). Otra vez más se le adelantaba.





Su espada de Damocles fue su hermana, empeñada en adelantarse en todo menos en venir a la vida. Celos profesionales o trauma infantil, lo cierto es que ni siquiera la muerte de su madre pudo reconciliarlas. Fontaine le reprochaba a su hermana que le leyera la Crucifixión de pequeña, Olivia de Havilland, que pudiera ser mejor que ella. De su enemistad dicen que Robert Aldrich se inspiró para rodar «¿Qué fue de Baby Jane?», que protagonizaron Bette Davis y Joan Crawford en 1962. Pero la «adaptación» que hicieron Ryan Murphy y Catherine Zeta Jones, a los que demandó por la serie «Feud» por dañar su reputación, no la satisfizo.

Joan Fontaine perdió la apuesta con su hermana, que resistió como última dama de un Hollywood extinto con su marcha. La heredera» de todos los nombres del cine clásico ganó la carrera que nunca pidió disputar, siguiendo, ante la escasez de enemigos vivos, su pulso con el tiempo. Hasta ayer que, como su Melania, se dejó llevar por el viento. (ABC)



domingo, 31 de mayo de 2020

Clint Eastwood cumple 90 años



Clint Eastwood cumple 90 años: Los tipos duros no se retiran nunca.

Nueve décadas que han dado al actor la posibilidad de reinventarse, de la televisión al cine y de la actuación a la dirección, donde, se ha consagrado con su originalidad, poder e inteligencia. A sus 90 años, Eastwood suma cuatro Oscar (más uno de honor)

Son 90 años como 90 soles. 90 años que dan para arrancar en televisión, reinventarte como anti héroe de la mano de un heterodoxo enamorado de John Ford como Sergio Leone, poner del revés las costuras del thriller más adrenalínico y oscuro junto a Don Siegel y luego, entrados los años ochenta, consagrarse como uno de los directores más originales, poderosos e inteligentes que hayan bendecido las colinas de Hollywood. Un director cortado por el mismo patrón que Alfred Hitchcock o Howard Hawks. Capaz de rodar en el tiempo establecido, sin caprichos ni excentricidades, con la seguridad de que su arte, innegable, no interferirá con la película hasta el punto de que el ego del creador oculte la historia.




Antes de los Christopher Nolan, David Fincher y Wes Anderson, antes de las películas de serie media como «Pequeña Miss Sunshine» o «Entre copas», cada vez más difíciles de rodar, cada vez más perdidas o condenadas a salir adelante lejos de los circuitos convencionales, ahí estaba ya Eastwood. Armado de historias tan complejas, inteligentes y poéticas como aquella, «Cazador blanco, corazón negro», en la que rendía tributo a otro héroe personal, John Huston. Un director con el que tanto comparte. Al que retrató curándose los ramalazos de fiebre amarilla mediante profusos lingotazos de ginebra, en el corazón de las tinieblas y a la caza del elefante mítico.

Ahora mismo solo soy capaz de pensar en otros dos monstruos sagrados, Martin Scorsese y Steven Spielberg, capaces de combinar comercialidad y voz propia, por más que el italoamericano de Little Italy sea más oscuro y vanguardista y el genio que parió «E.T.» o «Tiburón» siempre estuviera más cerca de los tebeos que marcaron su infancia y de los cuentos con brujas, vampiros y princesas. Luego tenemos a Woody Allen, que también va a su bola. Pero lo del director de «Annie Hall» y «Manhattan» siempre fue mucho más radical, más de «outsider» en el mejor sentido.




Alcalde durante un tiempo de un pueblo, Carmel by the Sea, que es un espejismo azul eléctrico contra las aguas rotundas del océano Pacífico, muy cerca del Big Sur donde escribía Henry Miller, Clint Eastwood, republicano, conservador en el mejor y más noble sentido de la palabra, terror de la más imbécil progresía, también está muy lejos de las pijadas posmodernas que ensucian la Casa Blanca. En 2016 defendió al botarate que hoy disfrutamos, al tonto de capirote de Trump, pero quiero sugestionarme o creer que lo hizo más movido por el espanto a la turbia Hillary Clinton que por amor al payaso rubio. Bah. Tampoco importa.

Qué otra cosa sino adoración puedes sentir por el tipo que rodó el mejor «biopic» de un músico que jamás hayas visto, la sensacional y desgarradora «Bird», donde narra con pulso eléctrico y compasión infinita los pozos de ambición y tortura del muy genial y autodestructivo y drogota Charlie Parker, al que interpretaba un Forest Whitaker majestuoso. Que si no gratitud profunda puedes sentir hacia el director de ese poema sobre el amor, el perdón, la lealtad, el olvido y la nostalgia que es «Los puentes de Madison», y con un fin de semana entre el fotógrafo de National Geographic y el ama de casa que es el equivalente en celuloide a los grandes sonetos de los mejores poetas isabelinos.




Como escribí en algún sitio, quizá aquí mismo, ya solo por la escena del propio Eastwood bajo la lluvia mientras una Meryl Streep manosea la última baraja del futuro, solo por esos minutos con vocación de eternidad tiene ya garantizado su hueco entre los más grandes. Streep, por cierto, bordó una de las interpretaciones de su vida, repleta de sensibilidad, frustración, erotismo y dulzura. Y qué si no fidelidad merece el director de la sobrecogedora «Million Dollar Baby», donde entre otras cosas afrontaba el asunto de la eutanasia y el derecho a una muerte digna.




O la sutil y emocionante «Gran Torino», que profundiza en las atrocidades del racismo sin permitirse ni un gesto para la galería, ni un sermón moralizante, ni un borrón sentimentaloide, y que mediante un guión de acero colado contaba la amistad entre un viejo amargado, cabezota y traumatizado y unos chavales hijos de la diáspora provocada por la misma guerra en la que el viejo había combatido. Me falta espacio para brindar por tantas obras maestras. Aunque no puedo olvidar dos westerns tan maravillosos como «El jinete pálido» y, sobre todo, la majestuosa «Sin perdón». Qué decir de «Mystic River» o de «Un mundo perfecto». Que no hay ni habrá otro igual a usted, Mr. Eastwood. (Julio Valdeón en La Razón)

miércoles, 27 de mayo de 2020

Proximo estreno: "Summerland" (Trailer)




Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial en el Reino Unido, la película trata sobre una escritora solitaria que debe cuidar a un niño evacuado de Londres. Lentamente comienza a formar un vínculo con él, mientras recuerda su propia vida y su amante perdido. Gemma Arterton interpreta a Alice, junto con Gugu Mbatha-Raw, Penélope Wilton, Amanda Root, Siân Phillips, Dixie Egerickx y Tom Courtenay. Descrito como una "historia intensamente emocional de la resistencia del amor en tiempos difíciles".

Alice (Gemma Arterton) es una escritora solitaria, resignada a una vida solitaria en los acantilados costeros del sur de Inglaterra mientras la Segunda Guerra Mundial se desata a través del canal. Cuando abre la puerta de su casa un día y descubre que debe adoptar a un joven evacuado de Londres llamado Frank, es resistente. Sin embargo, no pasa mucho tiempo antes de que los dos se den cuenta de que tienen más en común en el pasado de lo que Alice había asumido. Summerland está escrita y dirigida por la primera cineasta británica Jessica Swale, una dramaturga galardonada con Olivier que hace su debut como directora con esta película después de otro corto anteriormente. Producida por Guy Heeley y Adrian Sturges. 



Trailer:

miércoles, 24 de julio de 2019

Muere Rutger Hauer, el replicante eterno de "Blade Runner"


Lágrimas en la lluvia, muere Rutger Hauer, el replicante eterno de 'Blade Runner'. Falleció el pasado 19 de Julio a los 75 años en su casa de Holanda. DEP.

sábado, 9 de febrero de 2019

Muere el actor Albert Finney



Albert Finney, actor británico nominado al Oscar en cinco ocasiones, ha muerto a los 82 años tras sufrir una corta enfermedad.

No acudió al college de Eton ni estudió en Oxford. No tenía tampoco el icónico acento cockney de Michael Caine ni arrastraba el aura maldita de Peter O’Toole, dos de los grandes de esa generación de humildes actores británicos que dejaron el frío de Inglaterra para conquistar Hollywood. Era uno entre un millón, y como tal consiguió sacar brillo a una aguja que, por lo demás, permanecía inadvertida en el pajar.

Albert Finney impuso su gracia natural en un mundo, el de la interpretación en Reino Unido, prácticamente exclusivo a la élite social y económica. Hizo de sus orígenes un sello de calidad y demostró estar a la altura con una de sus primeras grandes oportunidades en la profesión. Después de «Sábado noche, domingo mañana», dirigida por Karel Reisz en 1960, el actor se convirtió en el «héroe de la clase obrera»; tanto, que incluso llegó a renunciar al título de sir cuando se le distinguió.

Sin embargo, cuando se cruzó con la ocasión de su vida, la ahogó en un vaso de alcohol. Su adicción, así como su mala relación con David Lean, motivaron su despido de «Lawrence de Arabia», en cuyo papel protagonista le sucedió O’Toole, con quien coincidió en la Academia Real de Arte Dramático en la década de los cincuenta, constituyendo, en sus palabras, la «clase más sobresaliente que la Academia haya tenido, aun cuando no fuéramos reconocidos sino mucho tiempo después».




Su salida de la película que terminó ganando siete premios Oscar en 1962 no dejó de ser un ligero contratiempo en una trayectoria repleta de notables títulos y memorables personajes.

Para la historia queda su insolente «Tom Jones», que le valió un año después los primeros grandes reconocimientos de su carrera en forma de Copa Volpi en Venecia, de BAFTA en su tierra, del Globo de Oro al mejor actor revelación y la primera de sus cinco nominaciones al Oscar.

Nunca lograría levantar la estatuilla dorada, ni siquiera por la versión de Hércules Poirot que creó junto a Sidney Lumet, relegado, como tantos otros, al olvido de la Academia. Una omisión irrelevante al echar un vistazo a su filmografía, en la que fue el guardia de la finca de James Bond («Skyfall»), un alcoholizado excónsul británico («Bajo el volcán») y el marido de Audrey Hepburn en «Dos en la carretera», gracias a la que además de otro Globo de Oro se ganó el cariño de la actriz, con quien tuvo un romance tras el rodaje.

Pero, más que sus galardonados perfiles, fueron sus papeles en películas populares los que le brindaron un estatus digno del «héroe de la clase obrera» que siempre ha sido. Así, su fantasioso y demediado Edward Bloom en «Big Fish», uno de los títulos más accesibles de Tim Burton, o el gángster irlandés Leo O’Bannon en «Muerte entre las flores» –dirigida por Joel pero con guión de los dos hermanos Coen– le han valido el Oscar más preciado, el de los cinéfilos. (ABC)

domingo, 23 de diciembre de 2018

¡¡Feliz Navidad!!





Este año felicito las Navidades con un fotograma de la gran y entrañable película "Que bello es vivir".

La historia es sencilla, pero me gusta porque refleja varios de los valores humanos que más admiro en aquellas personas que los encarnan: la actitud de servicio, el espíritu de lucha, la capacidad de sacrificio, el sentido de hacer lo correcto, el compromiso, la honestidad, la integridad, el valor de la familia… y sobretodo ser consecuentes con nuestros actos, ya que vivir implica influir sobre las demás personas, y dicha influencia puede ser negativa o positiva. Eso depende únicamente de uno mismo.

¡Qué bello es vivir!. El título de la película dice que vivir es maravilloso, pero el argumento aclara que vivir no es fácil. Cada día surgen distintos avatares y vicisitudes que nos envuelven y nos complican hasta hacernos perder, en ocasiones, el sentido y el valor de nuestra existencia. En muchas ocasiones tenemos que recomponernos física y mentalmente para afrontar un nuevo día con ilusiones renovadas y con nuevas energías.

Pero así es la vida y eso es lo que la hace interesante. Nadie sabemos qué nos deparará el futuro, el próximo año, el día siguiente, el minuto posterior al que está transcurriendo… Sin embargo, somos conscientes de que nunca debemos de dejar de pensar en nuevos proyectos, generar nuevas ideas, afrontar nuevos retos, soñar, disfrutar, trabajar, viajar, llorar, luchar, reír, sentir… Hay que vivir con intensidad todo lo que nos pasa porque cada momento que vivimos es único e irrepetible.

Nuestra energía es la que transmite ilusión a las personas de nuestro alrededor y hace más fácil la vida a los demás.

Nada sería igual sin las personas que conocemos, sin las personas que queremos… Nada sería igual sin ti.

Vivir la vida es el mejor regalo, por eso os deseo unas


¡¡Felices Fiestas y Feliz Navidad!!

viernes, 2 de marzo de 2018

Próximo estreno: The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society



Título original: The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society

Año: 2018

País: Reino Unido.

Dirección: Mike Newell.

Guion: Thomas Bezucha, Don Roos (Novela: Annie Barrows, Mary Ann Shaffer)

Música: Alexandra Harwood.

Fotografía: Zac Nicholson.

Reparto:

Lily James, Michiel Huisman, Glen Powell, Jessica Brown Findlay, Matthew Goode, Tom Courtenay, Penelope Wilton, Tim Ingall, Katherine Parkinson, Kit Connor, Dilyana Bouklieva, Andy Gathergood, Marek Oravec.

Productora:  Blueprint Pictures / Mazur / Kaplan Company.

Género: Drama.

Sinopsis:

Una escritora establece una amistad con los residentes de Guernsey Island tras la Segunda Guerra Mundial, cuando decide escribir un libro sobre sus experiencias durante la guerra.


Trailer:


miércoles, 20 de diciembre de 2017

¡¡Felices fiestas!!



Vídeo:




Un año más, os felicito las Navidades con la gran y entrañable película "Que bello es vivir".

La historia es sencilla, pero me gusta porque refleja varios de los valores humanos que más admiro en aquellas personas que los encarnan: la actitud de servicio, el espíritu de lucha, la capacidad de sacrificio, el sentido de hacer lo correcto, el compromiso, la honestidad, la integridad, el valor de la familia… y sobretodo ser consecuentes con nuestros actos, ya que vivir implica influir sobre las demás personas, y dicha influencia puede ser negativa o positiva. Eso depende únicamente de uno mismo.

¡Qué bello es vivir!. El título de la película dice que vivir es maravilloso, pero el argumento aclara que vivir no es fácil. Cada día surgen distintos avatares y vicisitudes que nos envuelven y nos complican hasta hacernos perder, en ocasiones, el sentido y el valor de nuestra existencia. En muchas ocasiones tenemos que recomponernos física y mentalmente para afrontar un nuevo día con ilusiones renovadas y con nuevas energías.

Pero así es la vida y eso es lo que la hace interesante. Nadie sabemos qué nos deparará el futuro, el próximo año, el día siguiente, el minuto posterior al que está transcurriendo… Sin embargo, somos conscientes de que nunca debemos de dejar de pensar en nuevos proyectos, generar nuevas ideas, afrontar nuevos retos, soñar, disfrutar, trabajar, viajar, llorar, luchar, reír, sentir… Hay que vivir con intensidad todo lo que nos pasa porque cada momento que vivimos es único e irrepetible.

Nuestra energía es la que transmite ilusión a las personas de nuestro alrededor y hace más fácil la vida a los demás.

Nada sería igual sin las personas que conocemos, sin las personas que queremos… Nada sería igual sin ti.

Vivir la vida es el mejor regalo, por eso os deseo unas

¡¡Felices Fiestas y Feliz Navidad!!”.

lunes, 9 de octubre de 2017

Palmarés del Festival de San Sebastián 2017




«The Disaster Artist», de James Franco, Concha de Oro del Festival de San Sebastián

La comedia que dirige y protagoniza James Franco, y que parodia a la peor película de la historia, ha ganado el máximo galardón del Festival de Cine de San Sebastián


Costaba imaginar a un jurado de un festival internacional del prestigio de San Sebastián decantándose por «The Disaster Artist» como mejor película. Una comedia desternillante, sobre un fenómeno friki, firmada por un actor de Hollywood de renombre mundial. Todo quizás excesivamente «mainstream». Pero lo cierto es que James Franco no se ha olvidado de llenar las risas de contenido y su filme se disfruta tanto como invita a reflexionar sobre el éxito, el fracaso, los sueños, los azares de la vida... «Es una película sencilla sobre un hombre alocado. Pero todos estamos locos, todos tenemos grandes sueños. Y en estos tiempos de locura espero poder aportar un poco de luz e inspiración a los demás», aseguró James Franco al recibir ayer de manos de John Malkovich, presidente del jurado, la Concha de Oro.


Un galardón sorprendente pero no inmerecido que compensa a su realizador de la mala noche anterior: «Ha sido todo una aventura, he pasado en el hospital toda la noche porque mi novia tuvo un problema en la garganta. Y ahora esto. Siempre recordaré San Sebastián. Recibir este premio me llega al corazón». «The Disaster Artist» recrea el rodaje de «The Room», cinta hoy de culto por ser considerada la «peor película de la historia» y hace un retrato de su creador, Tommy Wiseau, al que da vida en una espectacular lección de actuación/imitación el propio James Franco. Fuera de la cinta ganadora de la Concha de Oro, si hay una película que puede irse también de San Sebastián con clara sensación de ganadora es «Alanis», el retrato de una prostituta creado por Anahí Berneri. La argentina, además, hace historia en el Festival: es la primera mujer que logra la Concha de Plata a Mejor Director en las 65 ediciones. Para redondear la fiesta, la actriz Sofía Gala Castiglione se llevó la Concha de Plata a Mejor Actriz por la misma cinta. Por su parte, el actor rumano Bogdan Dumitrache se hizo con la Concha de Plata al Mejor Actor por la interpretación de la degradación de un padre tras la desaparición de su hija en «Pororoca», cinta rumana que para muchos era la más clara aspirante a la Concha de Oro junto, según la opinión de otros, la española «La vida y nada más».

No fue una edición especialmente buena para el cine español, de hecho, representado con varias películas a concurso. Pero la meticulosa producción «Handia», de Jon Garaño y Aitor Arregi, se llevó el Premio Especial del Jurado por, según explicó la integrante del mismo Emma Suárez, «la originalidad de su propuesta que a través de un personaje logra comunicarnos la esencia de un país y sus diferencias». Para los realizadores, el Festival de San Sebastián es «nuestra casa, aquí hemos aprendido a ver cine». «Loreak», su debut en el largometraje, ya puso en boca de todos a esta pareja artística que promete deparar grandes películas al cine vasco. El mejor guión fue para Diego Lerman y María Meira por «Una especie de familia», película que narra la desmedida ansia de adoptar de una mujer interpretada por Bárbara Lennie. Por su parte, el premio a la Mejor Fotografía fue para «The captain», rodada en blanco y negro. El Premio del Público recayó en «Tres anuncios a las afueras de Ebbing, Misuri», y en la sección de Horizontes Latinos, «Los perros», de Marcela Said, fue la gran vencedora.

Palmarés:


Concha de Oro a la Mejor Película: "The Disaster Artist", de James Franco

Premio Especial del Jurado: "Handia", de Aitor Arregi y Jon Garaño

Concha de Plata al Mejor Director: Anahí Berneri por "Alanis"

Concha de Plata al Mejor Actor: Bogdan Dumitrache por "Pororoca"

Concha de Plata a la Mejor Actriz: Sofía Gala por "Alanis"

Premio a la Mejor Fotografía: Florian Ballhaus por "The captain".

Premio al Mejor Guión: Diego Lerman y María Meira por "Una especie de familia"

Premio Nuevos Directores: "Le semeur" de Marine Francen

Premio del Público: "Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri", de Martin McDonagh

Premio Horizontes Latinos: "Los perros" de Marcela Said.

Premio de la Juventud: "Matar a Jesús" de Laura Mora

Premio Cine en Construcción: "Ferrugem", de Aly Muritiba

Premio Zabaltegi Tabakalera: "Braguino" de Clément Cogitore

Premio "Otra mirada", de TVE: "Custodia compartida" de Xavier Legrand.

Premio Irízar del Cine Vasco: "Handia" de Aitor Arregi y Jon Garaño.

Premio del Público a la Mejor Película Europea: "Custodia compartida" de Xavier Legrand.

Premio FIPRESCI: "La vida y nada más", de Antonio Méndez Esparza

Premio Feroz Zinemaldia: "The Disaster Artist" de James Franco

Premio Cooperación Española: "Alanis" de Anahí Berneri

Premio Sebastiane: "120 pulsaciones por minuto" de Robin Campillo.

domingo, 20 de agosto de 2017

Fallece Jerry Lewis.



 "Cuando dirijo, hago de padre;
cuando escribo, hago de hombre;
cuando actúo, hago el idiota".
(Jerry Lewis)

Jerry Lewis, uno de los grandes de la historía del cine a los 91 años. DEP.

lunes, 31 de julio de 2017

Muere Jeanne Moreau.


Muere la actriz francesa Jeanne Moreau a los 89 años.

La actriz Jeanne Moreau, icono del cine francés, ha muerto este lunes a los 89 años, según ha informado su agente a la agencia France Presse. La intérprete, todo un símbolo del cine del siglo XX, fue calificada por Orson Welles como la "mejor actriz del mundo". Moreau, que actuó en más de un centenar de películas a los largo de una carrera de 65 años, incluyendo Los amantes de Louis Malle y Jules y Jim de François Truffaut, fue hallada muerta en su domicilio de la capital francesa, según ha informado Jeanne d'Hauteserre, alcaldesa de su distrito.

En los comienzos de su carrera, marcada por el hecho de haber sido una de las musas de la nouvelle vague, Moreau trabajó con directores icónicos de la historia del cine como Francois Truffaut, Louis Malle, Michelangelo Antonioni, Elia Kazan, Wim Wenders o Luis Buñuel. Se curtió en la comedia francesa y se descubrió al mundo con Les amants, de Malle, en 1958.

La gran dama del cine francés acumuló todos los grandes premios cinematográficos europeos. En 2001 se convirtió en la primera mujer nombrada académica en la Academia de Bellas Artes de París y es la única actriz que ha presidido el Festival de Cannes en dos ocasiones.

En su faceta de escenógrafa, dirigió películas como Lumière (1976). Estuvo casada con Jean-Louis Richard, padre de su hijo Jérôme, y posteriormente con William Friedkin, a los que se suman numerosas relaciones sentimentales. "He seducido a muchos hombres. Siempre me incliné por hombres con talento. No tuve amantes por tenerlos", aseguró en unas declaraciones recogidas por Efe.

"Con ella desaparece una artista que encarnó el cine en su complejidad, su memoria, su exigencia", ha ensalzado la Presidencia francesa, que la ha recordado como una mujer rebelde contra "el orden establecido y la rutina". (El País)

miércoles, 28 de junio de 2017

Fallece el actor sueco Michael Nyqvist.


El actor sueco Michael Nyqvist, protagonista masculino de la adaptación al cine de la popular trilogía "Millennium" del escritor Stieg Larsson, murió a los 56 años, informó su familia.

El actor sueco, fallecido por cáncer de pulmón, se había convertido en secundario en repartos internacionales en la última década tras una prominente carrera en su país.

A pesar de que su padre biológico era italiano, Nyqvist fue adoptado y estudió en la Escuela de Arte Dramático de Malmö.vSe dio a conocer en la primera temporada de la serie Beck (1997) en el papel de Banck. En la película El clavel negro fue el diplomático y humanitario sueco Harald Edelstam y ganó el Premio Guldbagge cómo mejor actor masculino en 2003. A pesar de ello, su fama mundial llegó con la adaptación cinematográfica de Millenium -escrita por el difunto Stieg Larsson-, donde interpreta al protagonista Mikael Blomkvist. En 2011 fue el antagonista de la cuarta película de la exitosa saga Mision Imposible, Misión: Imposible – Protocolo Fantasma.

En el aspecto más personal, el actor estaba casado con la escenógrafa Catharina Ehrnrooth, con quien tuvo dos hijos. Además, en 2009 se publicó su novela Nar barnet lagt sig, en la que hace referencia a la búsqueda de sus padres biológicos.

viernes, 2 de junio de 2017

Palmarés del Festival de Cine de Cannes 2017




La 70ª edición del Festival de Cannes ha llegado a su fin y este es el Palmarés completo que nos ha dejado:

- Palma de Oro: 'The square', de Ruben Östlund.

- Gran Premio del Jurado: '120 battements par minute', de Robin Campillo.

- Premio del Jurado: 'Loveless', de Andrey Zvyagintsev.

- Mejor dirección: Sofia Coppola, por 'The Beguiled'

- Mejor actor: Joaquin Phoenix, por 'You were never really here'

- Mejor actriz: Diane Kruger, por 'Aus Dem Nights (In the fade)'

- Mejor guión: Ex-aequo para Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou por 'The killing of a sacred deer' y para Lynne Ramsay por 'You were never really here'

- Mejor película de la Semana de la Crítica: 'Makala', de Emmanuel Gras.

- Premio Cámara de Oro: 'Jeune femme', de Léonor Serraille.

- Premio FIPRESCI de la crítica: '120 battements par minute', de Robin Campillo.

- Mejor película en 'Un Certain Regard': 'Lerd (A Man of Integrity)', de Mohammad Rasoulof.

- Mejor cortometraje: 'Xiao Cheng Er Yue', de Qiu Yang.


Diane Kruger

miércoles, 24 de mayo de 2017

Fallece Roger Moore.






El actor británico Roger Moore ha fallecido este martes en su residencia de Suiza a los 89 años de edad tras una corta batalla contra el cáncer, según han anunciado fuentes familiares a través de la red social Twitter. Moore, que llevaba tiempo alejado de la gran pantalla, era popularmente conocido por protagonizar al ladrón Simon Templar en la serie El Santo y ser el sucesor de Sean Connery en la piel del agente secreto con licencia para matar hasta en siete ocasiones.

“Con gran pesar, hemos de anunciar que nuestro amado padre, Sir Roger Moore, ha fallecido hoy en Suiza después de una corta pero valiente batalla contra el cáncer”, dice la nota familiar. “El amor que le rodeó en sus últimos días fue tan grande que no puede ser cuantificado únicamente en palabras”, reza el comunicado firmado por Deborah, Geoffrey y Christian Moore.

Considerado uno de los grandes galanes del cine británico de los años 60 y 70, Moore será recordado por películas como Vive y deja morir (1973), El hombre de la pistola de oro (1974), La espía que me amó (1977), Moonraker (1979), Sólo para sus ojos (1980), Octopussy (1983) y Panorama para matar (1985), esta última rodada cuando él tenía 58 años y en la que compartió reparto con Grace Jones. También fue el protagonista de la serie televisiva El Santo, en la que interpretó el personaje de Simon Templar entre 1962 y 1969.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Harrison Ford y Ryan Gosling, en "Blade Runner 2049"



Harrison Ford y Ryan Gosling, en "Blade Runner 2049"


Blade Runner 2049 tiene nuevo trailer, un desglose típico de las campañas publicitarias de Hollywood y más cuando una cinta genera tantas expectativas como la de Denis Villenueve. El francés estuvo presente en un panel para presentar esas nuevas imágenes y conversar con sus dos protagonistas, Harrison Ford y Ryan Gosling, la vieja y la nueva generación de la saga.

La charla, retransmitida en vivo por Facebook, fue la antesala del nuevo trailer, con escenas entre ambos, muchas dosis de acción y un importante despliegue de la estética futurista y neo-noir que dejó huella a través de la cinta original de 1982 de Ridley Scott.

Ford, que se vuelve a meter en la piel del ex policía Rick Deckard, dijo que el rodaje había sido más intenso de lo esperado, haciendo referencia a sus escenas junto a Gosling, que interpreta al Oficial K de la policía de Los Ángeles en un futuro distópico.

"Fue una escena que transpira historia entre la última vez que viste al personaje y cómo lo ves ahora", explicó el veterano actor. "Fue inesperadamente profundo, profundamente emocional y muy rico".
Es una opción a la que siempre estuvo abierto después de haber dicho que sí a hacer de Indiana Jones y de Han Solo de nuevo. En este caso, volvió a atribuir su decisión al guión, que le resultó "fascinante". "El personaje está interconectado con la historia de una forma que me intrigó. Existe un contexto emocional muy fuerte", añadió.

En cuanto a Gosling, el elegido por Villenueve para la secuela, indicó que fue una experiencia sobrecogedora por verse inmerso "en un universo en el que crecí viendo e imaginando. El truco para mí fue no dejarme impresionar por ello en cámara porque se suponía que iba a ser mi realidad diaria. Pero cuando entré en el set me di cuenta de la magnitud del proyecto en el que me estaba embarcando".

La cinta de Villenueve, que contará además con Jared Leto, Edward James Olmos, Robin Wright y la hispanocubana Ana de Armas, se estrenará el 6 de octubre. (Publicado en El Mundo)


Trailer: 





martes, 4 de abril de 2017

Entrevista con François Ozon





Entrevista con François Ozon

 
Reivindicado desde principios de los 2000 como uno de los autores franceses más prometedores del nuevo siglo, el nombre de François Ozon (París, 1967) es hoy una referencia clave en el panorama europeo. El bombazo de En la casa (2012), Concha de Oro en San Sebastián, ratificó la energía creativa de un cineasta con el nada frecuente don de alternar entre el más enloquecido humor vitriólico y un estilo de drama de corte casi ascético. A la segunda categoría pertenece Frantz, su nuevo trabajo, la historia de un soldado francés que viaja a Alemania al término de la I Guerra Mundial para presentar sus respetos a la prometida de un alemán caído en el frente, aparentemente amigo suyo. Una película que recoge nada menos que el testigo de todo un Ernst Lubitsch, director en 1932 de una versión de la historia, Remordimiento.

«No conocía la película de Lubitsch cuando empecé a escribir Frantz», se disculpa Ozon al arrancar la rueda de prensa, en los cines Golem de Madrid. «Descubrí la obra original de Maurice Rostand [El hombre que yo maté, 1930] gracias a un amigo, y me emocionó mucho la historia, tanto que me lancé a hacer un tratamiento sin saber que ya existía otra película previa. Reconozco que me quedé un poco desolado tras saberlo, porque hacer algo nuevo y que destacase se volvía muy difícil siendo la otra, por si fuera poco, de Lubitsch. Pero al verla me calmé y me di cuenta de que sí podía seguir. La película de Lubitsch es fiel a la obra de Rostand, y ambos cuentan la historia desde el punto de vista francés, pero a mí el que me interesaba era el alemán. Así que no se trataba en absoluto de lo mismo».


Con una gran acogida en Venecia y San Sebastián, muchos críticos ven en esta película un punto de inflexión y un nuevo grado de madurez en la obra de Ozon. Cosa que él se apresura a negar tajantemente. «Sé que la larga tradición de grandes directores franceses de la Nouvelle Vague lleva aparejada una especie de progresión analítica y de autoexploración, pero no es mi caso. Me limito a abordar lo que me surge en cada momento». En lo que sí parece fijarse de la Nouvelle Vague es en su capacidad para producir películas en serie, recordando a quien fue su maestro en la escuela de cinematografía, Éric Rohmer. «¡Era un tacaño de primera!», espeta entre risas. «Ibas a sus clases esperando que te ilustrara con teorías sobre el cine, sobre cómo lograr la verdad a través de la cámara, ¡y de lo que te hablaba era de tiendas de París donde podías comprar alfombras a muy buen precio! Toda la gente de la Nouvelle Vague tenía el ojo puesto en cuestiones de producción, y en eso mismo me empleé yo desde mis primeros cortometrajes. Todas mis películas son muy rentables».


En Frantz, François Ozon ha podido contar con un poco más de su presupuesto habitual gracias a una financiación compartida con Alemania, donde se rodó la película. «Tuvimos esa suerte porque a los alemanes les gustaba mucho la idea, e incluso se sentían halagados de que un francés quisiera rodar algo así, desde el lado de ellos. Están acostumbrados a ser siempre los malos, los nazis». Por supuesto, a él no se le escapan las resonancias políticas que esta historia de entendimiento entre un francés y una alemana adquiere en el año 2016, definiendo su película como «europeísta». «No hay que olvidar que la Unión Europea fue creada por Francia y Alemania, los dos grandes países del continente, para evitar que otro conflicto de estas características se repitiese, y sí pensé que podía haber ecos con lo que está ocurriendo hoy día: el ascenso de los nacionalismos, el resurgimiento del miedo al extranjero… También me interesaba mostrar cómo dos pueblos diferentes y rivales podían encontrar un nexo de unión a través de la cultura. Aquí, por ejemplo, con las referencias a Manet o a Verlaine». 

 

QUIERO SER UNA CHICA OZON

La jovencísima Paula Beer es la protagonista de esta película, en lo que Ozon relata como un flechazo instantáneo. «Le dije a la directora de casting, medio en broma, que me buscara a alguien como Romy Schneider. Y un día me encuentro con Paula Beer, impecable, fantástica. ¡Pero morena! Pierre Niney [su compañero de reparto] también lo era, y por eso prefería que la actriz fuese rubia, pero probamos a teñirla y no funcionaba. Finalmente me rendí, era la persona ideal para el papel». Con tan solo 21 años, Beer se une a la larga lista de figuras femeninas que han poblado la obra del director hasta la fecha. «Ciertamente me interesan más los personajes femeninos, tengo la impresión de que reflexionan más que los hombres, de quienes se espera una actitud más dinámica, de acción. También es más habitual encontrar a mujeres heridas que a hombres víctimas. Prefiero seguir a estos personajes que buscan un objetivo sin seguir un trayecto directo y claro, como sí seguiría un hombre, enfrentándose a más dificultades».

De sus constantes temáticas, el autor francés asegura sentirse «inconsciente». «Como todo el mundo, tengo obsesiones y las reflejo, no es algo deliberado. De hecho, solo me percato de ellas hablando con vosotros [los periodistas], por las preguntas que me hacéis». En su nueva película, un motivo sobre el que vuelve es el del duelo por la muerte del ser amado. «Es verdad que me interesa. En una de mis primeras películas, Bajo la arena [2000], contaba la historia de una mujer que no era capaz de superar la pérdida de su marido porque no sabía dónde estaba. En Frantz, quería narrar dos maneras de lidiar con una desaparición: por un lado, tampoco hay cadáver porque no han podido repatriarlo, y por otro, se ha manifestado un cuerpo diferente como producto de esta desaparición, el del soldado francés que viaja a conocer a Anna [el personaje de Paula Beer]. Es decir, se ha dado una suplantación».

Sobre una posible invitación a rodar en España, tras haberse basado en una obra de Juan Mayorga para hacer En la casa, Ozon tira balones fuera. «Hablo francés, inglés y alemán, así que puedo dirigir con soltura en esos idiomas, pero no sé nada de español, y me resulta muy extraño tener que comunicarme con los actores a través de intermediarios. Además… me parece que los actores y actrices españoles son como muy sexuales cuando actúan». En concreto, el cineasta se refiere muy particularmente a una impresión suya respecto a nuestro idioma: «Cuando oigo mis películas dobladas al español, me parece que no paran de hablar de sexo», asevera, entre las carcajadas de los periodistas. En conclusión: «¡Frantz va a quedar muy rara!». Por suerte para quienes compartan esta fobia erotizante del castellano, la película se ha estrenado también en versión original subtitulada.
(Publicada por Jaime Lorite en la Revista de Cine, Insertos)