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jueves, 14 de mayo de 2020

Elisa, vida mía - (1977) - (Director: Carlos Saura)



Título original: Elisa, vida mía

Año: 1977

Duración: 129 min.

País: España.

Dirección: Carlos Saura.

Guion: Carlos Saura.

Música: Giorgio Mainiero.

Fotografía: Teodoro Escamilla.


Reparto:

Geraldine Chaplin, Fernando Rey, Isabel Mestres, Norman Briski, Joaquín Hinojosa, Ana Torrent.


Productora: Elías Querejeta.

Género: Drama.


Sinopsis:


A punto de separarse de su marido, Elisa visita a su padre para celebrar el cumpleaños de éste, al que no ha visto desde hace veinte años, ya que abandonó el hogar cuando ella era aún una niña. Él vive retirado en el campo, dedicado a escribir sus memorias. Elisa, que no quiere volver a su casa, decide quedarse una temporada. Es entonces cuando la relación entre padre e hija empieza a hacerse cada vez más profunda. (FILMAFFINITY)







Premios:

1977: Festival de Cannes: Premio Mejor Actor (Fernando Rey)

1978: Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos de España al mejor director para Carlos Saura.
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Comentario:


"Elección y presentación de Alberto Tovar: "Desde su propia concepción original, pasando por el apoyo expresivo de las diversas artes, Elisa, vida mía se convierte en un extraordinario ejercicio de introspección y reflexión. Reflexión de amplias dimensiones que no sólo se contenta en desglosar la psicología emocional de cada uno de los dos protagonistas de esta extraña relación, sino que también quiebra las precisas fronteras literarias y cinematográficas antojándose como una excelente pieza de metaliteratura, finalizando con un constante en la obra de Saura: ese recuerdo herido de un período represivo vivido durante más de 30 años. Todo este conglomerado desarrollado con absoluta maestría. Maestría que te hace temblar por sumergirte bajo tanta belleza en una especie de hipnosis que no puede estar mejor liderada que por dos grandes y sobresalientes trabajos interpretativos de Fernando Rey y Geraldine Chaplin. Absoluta obra maestra del genio Carlos Saura".




Reseña Xavier: En la primera edición del Cinoscar Summer Festival pudimos visionar y reseñar Cría cuervos..., seguramente la película más importante del cine español de los 70 por ser una descripción de la España de posguerra y un claro presagio de los tiempos que estaban por venir, con el dictador ya en la tumba. Elisa, vida mía, película que sigue a Cría cuervos... en la filmografía de Carlos Saura, perfectamente podría entenderse como un despertar y una dependencia de los tiempos oscuros, de nuevo partiendo de las relaciones familiares, y de nuevo con una historia íntima y misteriosa, llena de magia y giros inesperados. Con todo, Elisa, vida mía me recuerda, ni que sea por su vinculación al mejor cine de relaciones 'padre-hija', a dos títulos clave posteriores: El nido de Jaime de Armiñán y El sur de Jaime de Armiñán. Al inicio de Elisa, vida mía vemos un coche acercándose a un caserío perdido en mitad de la nada mientras un narrador inconcreto nos cuenta la historia de un viaje (arranque, por cierto, análogo al de Mamá cumple 100 años). Pronto Saura difumina lo que parece un retorno a la casa familiar y llena su relato de una trabajada ambigüedad: no sabemos qué viaje, físico o psíquico, es el más importante, ni tan siquiera cuál es la identidad de la voz narradora, y con ella la perspectiva sobre la que se asienta toda la historia (puede ser, en definitiva, la autobiografía del padre, la evocación del padre por parte de la hija, o la evocación del abuelo por parte del padre, todo en un bucle sin fin de redes de parentescos y afectos con un traslado visible entre el campo y la ciudad). 




También sorprende el hecho de que estemos ante una película que parece dibujada en tonos claros, casi invisibles, formando una crónica del desconcierto: el padre cuenta una historia a la hija que luego tiene su reflejo en una escena lorquiana, con Geraldine Chaplin imitando a la novia ensangrentada del poeta; y a su vez la hija cuenta una historia al padre, que sirve, quién sabe, de preludio para la transposición de cuerpos y almas que encierra su enigmático final. En medio hay escenas tan bellas, de composición pictórica, como la secuencia en que Chaplin se despierta mientras está amaneciendo o el momento en el que el padre da clases a sus alumnas. Puede que no llegue a las cotas de emoción de El nido ni llegue a poseer la mística de esa película-mundo que es El sur, o puede que Elisa, vida mía precise de más visionados: lo cierto es que esta segunda incursión de Saura en el festival lo reivindica como gran autor de nuestro cine, poseedor de un universo personalísimo. Curiosamente Saura, sintiendo que había aspectos de la trama que no estaban claros o que directamente no se contaban en el film, escribió una novela trazando una historia paralela de la filmada en los 70: tal vez la lectura del libro nos dará la clave para descifrar en toda su dimensión uno de los grandes largometrajes-enigmas de esta segunda edición.




Reseña Mayra: Elisa, vida mía es una película llena de reflexiones y preguntas existenciales, tan difíciles de responder como el enigma que nos narra la película, bordeando el tema de los temores, de la comunicación y de las traiciones. Todo ello bajo el argumento del acercamiento entre un padre y su hija, que más bien es la excusa o el hilo conductor para adentrarnos en las profundidades de los personajes, sus dudas y sus temores, y desarrollar así una historia montada de manera nada cronológica que se funde entre lo que bien pueden ser los escritos del padre, los recuerdos del pasado o incluso el mismo presente. Elisa, vida mía contiene muchos diálogos interesantes y bien escritos, un montaje que a ratos crea cierto aire de suspenso e incluso de terror, una fotografía muy buena y acordes interpretaciones protagónicas, pero aun así siento que este film no llega al nivel de solidez narrativa de films como Cría cuervos... (que, cabe decirlo, es mi favorito)." (Crítica en Cineoscar & Rarities)




Siempre me ha parecido extraño que "Elisa, vida mía", sea una película tan poco conocida, es verdad, que se necesita ver un par de veces para profundizar realmente, pero está magistralmente rodada, fotografiada y bellamente interpretada, profunda y llena de matices. Me encantó esta película tanto como "Cria Cuervos" y la recomiendo a todos.





Trailer:



Calificación: 5 de 6.

jueves, 6 de junio de 2019

Smilin' Through (Smilin' Through) - (1941) - (Director: Frank Borzage)



Título original: Smilin' Through

Año: 1941

Duración: 100 min.

País: Estados Unidos.

Dirección: Frank Borzage.

Guion: Donald Ogden Stewart, John Balderson (Obra de teatro: Jane Cowl, Jane Murfin)

Música: Herbert Stothart.

Fotografía: Leonard Smith.

Reparto:

Jeanette MacDonald, Brian Aherne, Gene Raymond, Ian Hunter, Frances Robinson, Patrick O'Moore.

Productora: MGM.

Género: Drama. Musical.



Sinopsis:


Smilin’ Through, tiene a John como protagonista, viejo y aún triste por el recuerdo de su amada muerta hace 30 años. Un día le mandan a cuidar a una niña, Kathleen, a la que se le han muerto sus padres, sobrina de Moonyean, la amada fallecida. La historia continuará con que la niña, ya convertida en mujer, se enamora del hijo de Kenneth Wayne, quien mató a Moonyean el día de su boda por una cuestión de celos, y, por lo tanto, John se opone ferreamente a ese romance.



Comentario:


Smilin 'Through es una película musical MGM de 1941 basada en la obra homónima de 1919 de Jane Cowl y Jane Murfin .




La película fue un remake de dos versiones anteriores, una en 1922 dirigida por Sidney Franklin e interpretada por Norma Talmadge. La segunda de 1932 dirigida también por Sidney Franklin con Norma Shearer en el papel principal. Esta fue la tercera y última versión cinematográfica de la obra. Protagonizada por Jeanette MacDonald, Brian Aherne , Gene Raymond e Ian Hunter. Fue filmada en Technicolor y fue rehecha como un musical para que MacDonald interprete varias canciones incorporadas a la historia.




El veterano y sensible Frank Borzage, maestro del melodrama, estrenaba una obra menor en su filmografía y olvidada por el paso del tiempo. Probablemente hubiera sido más famosa si no se hubiera estrenado el 7 de diciembre de 1941. El público que va al cine en Estados Unidos tenía otras cosas en mente ese día (y durante los próximos cuatro años). Un musical de color exuberante con matices pacifistas no estaba entre ellos.




Un guion conformista pero sólido en su estructura clásica se asocia al talento narrativo del director estadounidense y juntos desarrollan una obra que, con su buen hacer, no tiene problemas en superar sus bajas aspiraciones.




La trama se mantuvo esencialmente igual que en la obra de teatro y las versiones anteriores de la película. Kathleen es una joven irlandesa enamorada de un estadounidense, Kenneth Wayne. El romance, sin embargo, se opone por su padre adoptivo John Carteret, quien recuerda el doloroso recuerdo de su trágicamente frustrado amor por la tía de Kathleen, Moonyean Clare.




Su estrella Jeanette MacDonald tiene un doble papel y canta nueve canciones. El marido de la vida real de MacDonald, Gene Raymond, también desempeñó un doble papel: tanto el amante asesinado como su hijo. Brian Aherne interpreta al tio John, aplastado por la tragedia.




"Smilin 'Through" fue la única película que Jeanette MacDonald hizo con su esposo, Gene Raymond. Se parecía tanto a su compañero de reparto habitual, Nelson Eddy, que a menudo se confundían el uno con el otro. Raymond interpretó papeles principales en muchas películas de la década de 1930, pero no fue una estrella como Nelson Eddy.




El estudio vertió recursos importantes en "Smilin 'Through". Para una de las ubicaciones principales de la película, un jardín inglés, se importaron seiscientos arbustos, se tejió más de un cuarto de milla de hierba en el piso del escenario, y se plantaron tres sauces y se reemplazaron varias veces durante las seis semanas de filmación. Debido a que las alergias severas de MacDonald impidieron el uso de flores reales, se sustituyeron por miles de artificiales. El arroyo de 200 pies de largo usó 2,000 galones de agua diariamente. Entre los accesorios se encontraba un reloj de pie de 175 años importado de Londres por el estudio en 1932, un antiguo escritorio encontrado en una pequeña aldea irlandesa, tapices vieneses y encaje irlandés. El vestido de MacDonald para la desafortunada boda estaba hecho de las últimos 75 metros de un inestimable encaje francés con forma de corona que el diseñador de vestuario Adrián había comprado unos años antes en París en un viaje de compras para María Antonieta (1938).




"Smilin 'Through" fue filmada en Technicolor, un hecho que se comenta en algunas críticas porque mostró el pelo rojo de MacDonald. El director de fotografía original, Oliver T. Marsh, que había fotografiado a la estrella en ocho películas anteriores, murió en los primeros dias de la filmación. Fue reemplazado por Leonard Smith, quien pasó a rodar algunas de las primeras películas con Lassie, la coprotagonista canina de MacDonald en su adiós a la pantalla, The Sun Comes Up (1949).




En resumen, un melodrama sólido pero desigual, algunas partes realmente me han impresionado, romántico sin caer en la cursilería y con ese sabor a cine clásico, que solo sabían hacer maestros como Borzage. Me alegro de haberla visto.





Trailer:




Calificación: 4 de 6.

lunes, 10 de octubre de 2016

Don Juan Tenorio (Don Juan Tenorio) - (1952) - (Director: Alejandro Perla)



Título original: Don Juan Tenorio

Año: 1952

Duración: 97 min.

País: España.

Director: Alejandro Perla.

Guión: Alejandro Perla (Obra: José Zorrilla)

Fotografía: Alfonso Nieva.

Productora: Producciones Miguel Mezquíriz/Talía Films.



Reparto:

Enrique Diosdado, Mari Carmen Díaz de Mendoza, José María Rodero, Carmen Seco, Rafael Alonso, Pablo Álvarez Rubio, Adolfo Marsillach, Gaspar Campos.


Género: Drama.


Sinopsis:

Adaptación heterodoxa de uno de los mitos de la cultura española. No es además una película al uso, ya que más bien se trata de la filiación de un montaje del mismo nombre realizado por Luis Escobar en 1949. La obra desató cierta polémica en el momento de su estreno, por su puesta en escena innovadora y subversiva, pero la película es considerada hoy en día la mejor versión fílmica de la obra teatral escrita por el dramaturgo José Zorrilla. Destacan sobremanera los decorados y figurines, surrealistas y mágicos, diseñados por Salvador Dalí, en una de sus facetas más desconocidas.






Comentario:

Enumeraré en lo que es esta película un bastión de elogios:

1º: Los actores, magníficos. Una interpretación bordada, nada que envidiar a muchas interpretaciones galardonadas. Si debemos ponerle alguna pega a alguna interpretación sería a Doña Inés que está un poco fuera de sí, demasiado para el personaje.




2º: Los decorados de Dalí. Un genio del arte del siglo XX pone todo su ingenio en los decorados y en el vestuario.




3º El realismo. Una cosa es hacer una versión del Don Juan tenorio de Zorrilla y otra es atreverse a realizar una película en verso. Aquí se atreven y les queda de aplauso. Esto es lo que años más tarde se haría con "El perro del Hortelano".




Sin embargo estaría todo esto muy bien, magníficamente esplendido para una obra de teatro, pero no es una obra de teatro, es una película. Y eso es lo que no logra que sea de diez, que se nota que es un proyecto teatral y no cinematográfico. (Publicado por Calvero en filmaffinity)




Aquí os dejo esta maravillosa curiosidad, muy desconocida y que vale la pena ver. Muy recomendable.




Un aperitivo de 9 minutos:



Calificación: 4 de 6.

domingo, 13 de septiembre de 2015

El 7º día (El 7º día) - (2004) - (Director: Carlos Saura)



El 7º día

Título original: El 7º día

Año: 2004

Duración: 106 min.

País: España.

Director: Carlos Saura.

Guión: Ray Loriga.

Música: Roque Baños.

Fotografía: François Lartigue.

Reparto:

Juan Diego, José Luis Gómez, Victoria Abril, José García, Yohana Cobo, Ramón Fontseré, Eulalia Ramón, Carlos Hipólito, Mariano Peña, Oriol Vila, Ana Wagener, Juan Sanz, Elia Galera, Carlos Kaniowsky, Antonio de la Torre.

Género: Drama.

Sinopsis:

El 26 de agosto de 1990 la tragedia sacudió al pequeño pueblo extremeño de Puerto Hurraco. La enemistad ancestral entre dos familias del lugar terminó en matanza. Carlos Saura se atreve a recrear los hechos sin nombrar el lugar donde acontecen y cambiando nombres: no en vano, a los habitantes del pueblo no les hizo gracia que el cineasta, con guión de Ray Loriga, revolviera en un pasado que preferirían olvidar.







Premios:

Cinema Writers Circle Awards, Spain 2005

Mejor Actor Secundario Juan Diego,
Mejor Película,
Mejor Director: Carlos Saura.
Mejor Guión Original: Ray Loriga.



Montréal World Film Festival 2004

Mejor Director: Carlos Saura.



Spanish Actors Union 2005

Reparto Cine - Categoría Femenina: Victoria Abril





COMENTARIOS:

Carlos Saura llevó al cine en 2004 la historia de la masacre de Puerto Hurraco, en Extremadura, un trágico suceso ocurrido el 26 de agosto de 1990, que se cobró la vida de 9 personas y 12 heridos a manos de un par de hermanos desquiciados que se armaron con escopetas de caza y decidieron llevar el infierno a aquel pueblo.

El motivo de aquella carnicería tuvo su origen en los años 80, a causa de unas constantes discusiones entre dos familias de campesinos; los Izquierdo y los Cabanillas, siendo los primeros los autores del crimen.





Además del problema de lindes, uno de los Cabanillas fue apuñalado hasta la muerte por el hermano mayor de los Izquierdo, y la madre de estos también fue asesinada presuntamente en un incendio provocado.

La cuestión es que la bola se hizo muy grande y la tensión acumulada acabó estallando años después, cosa que se veía venir.

Precisamente es esto lo que mejor consigue transmitir Saura en su película; esa sensación de que algo malo se está gestando. Una bomba a punto de explotar y llevarse por delante todo lo que encuentre.





Es justo eso lo que ocurre; los cuatro hermanos de la familia Izquierdo que siguen vivos son desterrados de Puerto Hurraco, y es en ese momento cuando empiezan a plantearse la posibilidad de vengarse con odio y furia de todo el pueblo.

Son las dos hermanas, Isabel y Lucíana, las que comienzan a avivar los deseos de venganza y a comer la cabeza a sus dos hermanos, Antonio y Emilio, para que sean ellos los que empuñen las escopetas y lleven a cabo la matanza.

Hay que decir que los nombres de los personajes han sido cambiados por respeto a los protagonistas de aquel suceso.





El tramo final de la película resulta especialmente crudo y violento, ya que los asesinos no tienen miramientos a la hora de matar gente, ya sean mujeres, niños o ancianos.

Toda la secuencia del tiroteo está rodada con maestría por Saura, consiguiendo unos disparos realistas e impactantes. Esto de los disparos es un detalle en el que siempre me fijo, y más aún cuando se trata de una película como esta, donde la naturalidad y el realismo deben pasar por encima de la espectacularidad.





He percibido una película de muy alto nivel, con unas soberbias interpretaciones, y eso que actores como Juan Diego o Victoria Abril, aunque de reconocido prestigio no figuren entre mis preferidos, aquí sin embargo me han convencido, magníficos José Luis Gómez y la joven Yohana Cobo. Y con nota también el resto del plantel.

La reconstrucción que se hace de un hecho luctuoso que golpeo con fuerza a la sociedad española no hace aún tanto tiempo es muy buena, como Saura nos va introduciendo en la trama, como nos muestra una parte importante de la vida en los pueblos más pequeños, con sus habladurías y sus personajes típicos, probablemente algunos de ellos ya vistos en otras ocasiones, pero aun así bien perfilados. Esa trama que al principio se antoja confusa, a medida que avanza vemos que no lo es en absoluto, hasta comprobar que difícilmente se podría contar con más interés esa historia.





“Dice la historia que Dios creó la vida en 6 días, en el séptimo descanzó, es por eso que las cosas más horribles suceden en domingo, cuando Dios está dormido” Recita Isabel, y en su terrible frase vemos encerrado todo el recorrido del filme, como una oscura predicción de alguien que sabe ya lo que ha pasado. Paradoja que nos encierra a nosotros espectadores en el descubrimiento de un crimen fatal y sin sentido.

Saura logra una intensa experiencia cinematográfica en El 7º Día, una historia sobre la exclusión, la venganza y la incomprensión social. Una historia terrible, y más aun considerando que sucedió hace algunos años. Se han escuchado críticas contra Saura reclamándole su morbosidad por despertar las cenizas de aquel viejo crimen. Pero Saura sabe, que aquello que no se recuerda, está condenado a repetirse. El Séptimo Día es una experiencia para sumergirse, intensa, dura, pero no menos humana que cualquiera. Ampliamente recomendable.





Partes del comentario, publicado por: Glanton.


Trailer:



Calificación: 4 de 6.

miércoles, 17 de junio de 2015

La caza (La caza) - (1966) - (Director: Carlos Saura)


La caza

Título original: La caza

Año: 1966

Duración: 93 min.

País: España.

Director: Carlos Saura.

Guión: Angelino Fons, Carlos Saura.

Música: Luis de Pablo.

Fotografía: Luis Cuadrado.

Reparto:

Ismael Merlo, Alfredo Mayo, José María Prada, Emilio Gutiérrez Caba, Violeta García, Fernando Sánchez Polack, Violeta García, María Sánchez Aroca.

Género: Drama.

Sinopsis:

Tres amigos van de caza a un coto que fue escenario de una batalla durante la Guerra Civil (1936-1939). Todos ellos están pasando por momentos difíciles, separaciones, problemas con el alcohol, de modo que lo que iba a ser una tranquila jornada de caza se convierte en un enfrentamiento entre los tres.

Premios:

1966: Festival de Berlín: Oso de Plata - Mejor Director.






COMENTARIOS:

La década de los sesenta fue una fiesta cinematográfica en Europa. El auge de los nuevos cines fue simplemente aplastante, avasallador en su ruptura, deslumbrante en su inteligente atrevimiento. La revolución narrativa y estética experimentada por el cine también tuvo una gran significación en la industria de cine española, donde incluso se vio apoyada por un ligero cambio en el apoyo del régimen franquista (con el nombramiento de García Escudero como director general de Cinematografía y Teatro), pese a que seguía inamovible la Junta de Clasificación y Censura de Películas. El conocido como Nuevo Cine Español (NCE) siempre se ha hallado por detrás de las olas francesas, italianas, inglesas y alemanas, pues pese a la importancia que tuvo en su momento, pocas huellas reconocibles han perdurado en la evolución histórica del cine español, incluso dentro de las filmografías de los propios realizadores que lo conformaron. La lista de realizadores es larga si aunamos tanto al grupo que surgió de las Conversaciones de Salamanca de 1955 (Saura, Patino, Regueiro, Gutiérrez Aragón...), con la Escuela de Barcelona (Jordà, Esteva, Portabella...) e, incluso, los realizadores experimentales vascos (Aguirre, Sistiaga); pero sería más inteligente resaltar los realizadores que conformarían el grupo más potente de la época, la verdadera "nueva ola" española: Carlos Saura, Basilio Martín Patino, Joaquim Jordà, Jorge Grau y Antonio Eceiza.





Se podría tomar como punto de salida tres obras claves de la cinematografía española: Viridiana (1961. Luis Buñuel) —el realizador aragonés jamás pertenecería a ningún nuevo cine, primero, por su condición de nómada exiliado, segundo, porque como otros grandes realizadores como Pasolini, Fassbinder o Bresson, no se puede incluir dentro de ningún nuevo cine, pues ellos mismos, por decirlo de una manera tosca, ya son su propia filosofía, tendencia y vanguardia—, Plácido (1961. Luis García Berlanga) y Los golfos (1960. Carlos Saura); estas dos últimas, claras herencias del neorrealismo de Rossellini y De Sica, territorio afín al guionista Rafael Azcona, que además de Plácido, escribiría buena parte de las películas claves de la época: El pisito (1959) y El cochecito (1960), ambas de Marco Ferreri, El verdugo (1963. Luis García Berlanga), Peppermint Frappé (1967. Carlos Saura), Los desafíos (1969. Azcona, Egea, Guerín y Erice)...





Carlos Saura es un realizador, ya no sólo clave, sino punta de lanza de toda esta generación perdida de directores. De sus primeras inquietudes rossellinianas con "Los golfos", intentó una estilización viscontiana en "Llanto por un bandido" (1964), hasta realizar "La caza", film básico, tanto para la evolución como cineasta del propio Saura —de lo que no es ajeno el hecho de que fuera la primera colaboración entre el realizador oscense y el productor vasco Elías Querejeta—, como para el NCE en su totalidad. En palabras de Zunzunegui «La caza supondrá su tercer (y por mucho tiempo último) paseo por los difíciles caminos del "realismo", aunque estemos ya en un "realismo" profundamente teñido de "simbolismo"». Así, "La caza" se convierte en un film bisagra, entre el realismo cercano al documental de "Los golfos" y las piezas alegóricas (de una dramática que se autoempuja hacia la ficción terrorífica), que Saura filmaría con un estilo cercano a la maestría, como pueden ser "Peppermint Frappé", "Ana y los lobos" (1973), "La prima Angélica" (1974) y "Cría cuervos" (1976). Bisagra que se podría entender entre el documentalismo de Patino en "Nueve cartas a Berta" (1965) y Fernán-Gómez en "El extraño viaje" (1964), frente a la experimentación de “De cuerpo presente” (1967), de Antonio Eceiza y el godardismo de "Acteón" (1967), de Jorge Grau.





"La caza" es una película total. Cuatro personajes (Paco, Luis, José y Enrique, éste, yerno del primero) bajo un sol abrasador entregados a la caza del conejo —título preliminar de la película que la censura recortó a su título definitivo— que acabará deviniendo en "la caza del hombre", la mejor caza, en palabras de Luis (José María Prada), el cazador hedonista, entregado a la bebida y a la literatura de ciencia-ficción como medio de supervivencia. La reunión de estos tres amigos de juventud (el cuarto, sin estar presente físicamente —suicidio de por medio—, lo está a un nivel psicológico, como una verdadera carga sobre unos personajes que no son ni meros reflejos de lo que fueron en el pasado), a los que se les une el joven Enrique (Emilio Gutiérrez Caba), por momentos, el testimonio del espectador dentro del film, mientas va retratando con su cámara fragmentos de la evolución del catártico día de caza, en realidad, una mera excusa de José (Ismael Merlo), el cazador mentiroso, canalla y más perturbado del grupo, para pedir un préstamo a Paco (Alfredo Mayo), el cazador soberbio, autoritario y despiadado, que tanto desprecia al tullido campesino que cuida las tierras de José, como a su propio amigo cuando se rebaja a pedirle dinero.

Hay en La caza mucho de Chabrol y Godard, en especial en el ritmo narrativo y los trucajes fílmicos empleados: movimientos bruscos de cámara, diálogos en primer plano como monólogos…





Bajo el abrasante sol de Toledo –elemento recurrente del film, que subraya constantemente la situación extrema en la que se están colocando los personajes–, van aflorando gradualmente los rencores, las diferencias y las envidias. Todo ello desembocará en la dantesca escena final en la que los tres protagonistas acabarán masacrados los unos por los otros en una orgía de violencia y sangre. La cacería actúa, sin duda, como una metáfora de la Guerra Civil, el principal tabú entre los tres amigos, al que aluden en más de una ocasión sin querer profundizar demasiado en él. Así, organizan la caza como si de una operación militar se tratase, con la cámara recreándose en la minuciosa preparación de las armas que llevan a cabo. A esta visión castrense de la actividad de la caza se une la matanza indiscriminada de conejos, filmada con una gran crudeza, que incide en la naturaleza violenta de los tres protagonistas y nos va preparando sutilmente para el terrible desenlace final.





La Guerra Civil es el gran silencio de la película. "La caza" es una película en la que las alusiones son fundamentales: aquello a lo que se alude pero no se dice es, a veces, mucho más importante que lo que sí articulan los personajes. Arturo es el otro gran silencio del film, la otra ausencia relevante, el personaje que debería participar en la cacería pero que no puede. De él sabemos que se suicidó a causa de cierto desfalco que cometió, pero muy pocos datos podemos recabar sobre él porque los demás personajes aluden a su caso de manera muy superficial.





En definitiva, en mi opinión, "La caza" constituye una obra maestra del cine español, una película producto de su tiempo y realizada en un período en el que era imperante que los directores fuesen cuidadosos e imaginativos para poder contar sus historias en imágenes salvando el escollo de la censura. En "La caza" la violencia aparece tratada de una manera metafórica, casi lírica, a menudo latente, pero sólo patente –y en toda su crudeza y esplendor– en el desenlace.





(Parte de los textos de Erin and Anton Garcia)




Trailer:




Calificación: 6 de 6