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miércoles, 17 de mayo de 2017

Quo vado? (Un italiano en Noruega) - (2016) - (Director: Gennaro Nunziante)



Un italiano en Noruega

Título original:  Quo vado?

Año: 2016

Duració: 85 min.

País: Italia.

Director: Gennaro Nunziante.

Guion: Gennaro Nunziante, Checco Zalone.

Música: Checco Zalone.

Fotografía: Francesco Di Giacomo.

Reparto:

Checco Zalone, Eleonora Giovanardi, Sonia Bergamasco, Maurizio Micheli, Lino Banfi, Massimiliano Montgomery, Angelica Napa, Adam Nour Marino, Fabio Casale.


Productora: Taodue Film.

Género: Comedia | Sátira


Sinopsis:


Narra las peripecias de un funcionario de una administración provincial, con quince años de servicio, que se dedica a la rutinaria pero cómoda tarea de expedir las licencias de caza y pesca. Vive feliz en casa de sus padres, mimado por su madre, y con una novia con la cual no tiene intención de casarse ni tener hijos. Pero su mundo se derrumba cuando el Estado decide eliminar las provincias. Antes que aceptar una indemnización y buscar otro trabajo, el protagonista acepta varios traslados a regiones remotas de Italia y finalmente incluso asume trasladarse a Noruega para trabajar como guardián de una estación científica italiana en el Polo Norte. (FILMAFFINITY)



Premios:

2016: David di Donatello: 3 nom. incluyendo Actriz secundaria (Bergamasco)




Comentario:


Y llega Checcho Zalone a España por vez primera, impulsado por la checchomania. Poca broma con el vendaval desatado en su tierra natal: Un italiano en Noruega convocó a 10 millones de espectadores y recaudó la descomunal cifra de 65 millones de euros, que junto a la taquilla obtenida por los tres títulos anteriores que ha protagonizado Zalone suman la friolera de 173 millones desde que estrenó el primero (Cado dalle nubi, 2009). Al vendaval le siguió la tempestad. Hacía tiempo que Italia no vivía un debate cultural e ideológico tan intenso con el cine nacional por tema como el que entablaron defensores y detractores de la cinta, periodistas de política y críticos, sociólogos y ciudadanos.




Es prueba de ello la riada de textos, comentarios, discusiones e, incluso, libros escritos por profesores universitarios, de títulos tan explicativos acerca del estado de la cuestión como “Quo chi? Di cosa ridiamo quando ridiamo di Checco Zalone” (¿De qué nos reímos cuando nos reímos de Checco Zalone?). Que si Un italiano en Noruega es un filme de derechas. Que si tira por la via renziana. Que si es un canto al pasotismo. Que si trasmite la imposibilidad de despegarse del berlusconismo sociológico o que sí, que la posibilidad existe y se demuestra. Que si ha dado en primera línea de flotación del establishment sociocultural. Que si es muy certero en su sátira contra los vicios nacionales. Que si no lo es tanto y, en el fondo, resulta ingenua, tontorrona. Que si ha engendrado una crisis entre los intelectuales de la izquierda porque muchos de ellos se han reído con ella. Que si ha dado un merecido bofetón a una cinematografía aquejada de enfermedades ya crónicas. Y varias opiniones contrapuestas más que se han ido vertiendo desde entonces.




Para que aquí nos hagamos una idea, ¿quién es Checcho Zalone? El pullés Luca Medeci, cabaretero y músico especializado en hacer imitaciones hilarantes, le dio ese nombre a su particular personaje cómico, y con él se sitúo en primeria línea del programa Zelig, el buque insignia en la televisión para los comediantes italianos. Parodia de los cantantes neomelódicos napolitanos, las anécdotas de este individuo a menudo lo pintaban como víctima de la sociedad, aunque al final acababan revelando que él ni mucho menos era trigo limpio. Más tarde, Medici trasladó al cine a Zalone y sus variaciones haciendo equipo con el director Gennaro Nunziante y el productor Pietro Valsecchi. El éxito de la operación, ya se ha comprobado. ¿Y qué cuenta Un italiano en Noruega? Pues la serie de aventuras y desventuras que corre el personaje Zalone en versión funcionario parasitario de la administración provincial, cuando las reformas gubernamentales hacen peligrar una plácida existencia basada en tocarse las narices y recibir toda clase de “detallitos” que le entregan los ciudadanos a la espera de los certificados que él sella. Con tal de no perder il posto fisso, recorrerá el país de punta a punta, hasta que el ministerio lo traslada al extranjero.




¿Qué tiene entonces el largometraje para haber desatado tantas pasiones y rechazos? Veamos. Medici es buen actor cómico, mantiene bien el pulso de la sátira y maneja con soltura el humor popular y la incorrección. Percibimos que, junto a su director y coguionista, ha trabajado a fondo la comicidad en todas y cada una de las escenas, una comicidad que funciona dentro de su registro. E incluso, la monotonía general por la que se caracteriza la actuación de Medici/Zalone aporta en lugar de perjudicar. Respecto a la escritura global de la historia y a la realización de Nunziante solo se puede mencionar lo poco ambiciosas que resultan: hay tanto esquematismo y tan poco fuste que, después de media hora, son los chistes el único vector que sostiene la función. Y respecto a su contenido, el conjunto gira en torno a la exposición sin descanso de los vicios y mezquindades del italiano medio, dejando el espejo dirigido hacia nuestros vecinos. Los juicios negativos que se dan a la mayoría de esos comportamientos parecen bastante claros.




El hecho es que los italianos se han reído, muchísimo y conscientemente, de sí mismos. Un italiano en Noruega resulta un escurridizo artefacto que termina descolocando, incluso a los firmes detractores. No es tan fácil despachar una opinión, ni positiva ni negativa, así de primeras. Enunciados como “en Italia no seremos civilizados, pero sí educados”, oído en la escena del supermercado donde Zalone discute con una súbdita noruega que lleva un carro hasta los topes porque ella no le ha cedido el paso en la cola, denotan una profundidad de análisis en la italianidad que permite interpretaciones nada complacientes. (Por Santiago Alonso en Insertos Revista de cine)


Trailer:



Calificación: 2 de 6.

lunes, 2 de enero de 2017

Sadie Thompson (La frágil voluntad) - (1928) - (Director: Raoul Walsh)




Título original: Sadie Thompson

Título en español: La frágil voluntad

Año: 1928

Duración: 97 min.

País: Estados Unidos.

Director: Raoul Walsh.

Guión: Raoul Walsh (Historia: W. Somerset Maugham)

Música: Película muda.
 
 Fotografía: George Barnes, Robert Kurrle, Oliver T. Marsh (B&W)
  
Reparto:

Gloria Swanson, Lionel Barrymore, Raoul Walsh, Blanche Friderici, Charles Lane, Florence Midgley, James A. Marcus.







Género: Drama.




 Sinopsis:

Sadie Thompson decide dejar atrás su licenciosa manera de vivir. Con el fin de emprender una nueva vida, viaja a la isla de Tutuila, donde se enamora de un marine. Pero una rigurosa misionera, que conoce su pasado, hará todo lo posible para obligarla a regresar a San Francisco.



Premios:

1927: 2 nominaciones al Oscar: Mejor actriz, fotografía.









 Comentario:

Hay personajes que se te quedan en la retina y uno de ellos fue Sadie Thompson. Pero la de Lewis Milestone. Así me impactó ese personaje cuando aparece por primera vez para bajarse de un barco a una isla que se convertirá en una asfixiante cárcel bajo una continua lluvia. Lo primero que vemos son sus manos enjoyadas, sus zapatos blancos, medias de rejilla y su tobillera, y por fin, su rostro con el labio torcido, un cigarro y unos enormes ojos. Esa película se llamaba Rain (1932) y Sadie Thompson tenía el rostro de Joan Crawford. La película es una adaptación de un relato corto del prolífico William Somerset Maugham, Miss Thompson (que nunca he leído). Así nos hundimos, bajo la lluvia, en un relato cinematográfico con ecos de melodrama exacerbado donde miss Thompson sufre un enfrentamiento a muerte (nunca mejor dicho) con un misionero reformista e intransigente (un genial Walter Huston). El misionero le hace la vida imposible y se obsesiona con su salvación. Porque aunque no se hable mucho de su vida pasada, todo se intuye y a la vez es evidente, no ha tenido una vida fácil y seguramente ha ejercido la prostitución pero está dispuesta a emprender una nueva vida, desde cero. Pero el misionero no se lo pondrá fácil… y establecen entre ambos una guerra verbal y física de fuerzas. Sálvese quien pueda.




Así poco a poco, a partir del visionado de la película de Milestone, me fui enterando de la existencia de otras versiones. Y la primera Sadie Thompson tuvo el rostro de Gloria Swanson en el máximo esplendor del cine mudo con un realizador que se estaba convirtiendo en imprescindible, Raoul Walsh. La película se tituló como el personaje (o aquí La frágil voluntad) y fue un proyecto muy personal tanto para la actriz como para el director. Así ella se convirtió en productora (y un año después también se arriesgaría con La reina Kelly) y Raoul Walsh no solo asumió la labor de director sino también la escritura del guion y la interpretación de uno de los personajes principales. La tercera Sadie Thompson narró su historia en forma de musical en los años cincuenta y contó con la pelirroja melena de Rita Hayworth y con el director olvidado Curtis Bernhardt. La película se llamó por estos lares, La bella del Pacífico (película que todavía no he localizado).




Hace poco he podido ver, por fin, la Sadie Thompson de Gloria Swanson y solo me ha provocado buenas sorpresas. Primero la oportunidad de conocer un poco más la etapa silente de Raoul Walsh además de disfrutarle frente a la cámara (como actor), después comprobar que me sigue fascinando la historia de Sadie Thompson y su enfrentamiento con el misionero intransigente (esta vez, un brillante Lionel Barrymore). Desgraciadamente es de esas obras cinematográficas de cine mudo que no están completas. En este caso faltan los minutos finales que han reconstruido, en la copia restaurada en los ochenta (la que facilita el dvd), con fotogramas fijos e insertos de guion… pero la fuerza de la historia la sientes. Está.




Frente al melodrama desaforado de Milestone, asfixiante y crispado, Raoul Walsh opta por un melodrama más realista y calmado pero consigue también esa sensación de encierro y agobio por la lluvia constante. Ese encierro en un hotel de mala muerte…, que es otro personaje más. Realismo que se siente en la complicidad que surge entre el teniente O’Hara (el propio Walsh… y la posibilidad de un nuevo futuro para Sadie) y la protagonista que construyen su relación a base de bromas y complicidades, exuda un erotismo sano, bonito. Así, por ejemplo, hay una escena en que el teniente enciende el cigarrillo de Sadie y los dos tienen sus cigarros en la boca…, y ese encender es como un beso fogoso. Y realismo en la relación insana y enfrentamiento entre Sadie y el misionero así como la parte oscura y obsesiva del religioso que quiere redimir a la mujer pecadora y a la vez la desea.




Y como ocurre con ciertas heroínas del cine silente, la actriz juega con su rostro y el director con el primer plano hace maravillas. Así vemos a la vital y rebelde Sadie transformarse en la ‘redimida’ y sumisa Sadie a golpe de primer plano. Raoul Walsh maneja el lenguaje cinematográfico con soltura y arriesga en la narración cinematográfica. Sabe crear ambientes, como demostraría en sus películas de cine negro o en otra película de su periodo mudo, El ladrón de Bagdad, donde crea un mundo de ensueño. Es interesante destacar cómo los personajes al principio de la película son presentados y definidos en el barco mediante la frase que escriben alegremente cada uno en el libro de autógrafos o cómo construye una escena donde refleja el estado de ánimo del personaje principal: el rostro de Gloria, desesperada, encerrada en su cuarto y viendo la lluvia caer incesantemente se “siente” entre rejas. 




Sí, Sadie Thompson también tiene el rostro de Gloria Swanson. Y volvemos a encontrar en esta versión muda, a una prostituta que solo quiere empezar desde cero y que es una superviviente… que medirá sus fuerzas con un hombre intransigente que quiere enderezar almas sin ver que la suya está retorcida. 

(Publicado en El blog de Hildy Johnson) Artículo completo en: http://hildyjohnson.es/?p=3636




Trailer:

 


Calificación: 5 de 6.



miércoles, 7 de septiembre de 2016

Du skal aere din hustru (El amo de la casa) - (1925) - (Director: Carl Theodor Dreyer)




Título original: Du skal aere din hustru


Título español: El amo de la casa


Título inglés: Master of the house


Año: 1925


Duración: 117 min.


País: Dinamarca.


Director:  Carl Theodor Dreyer.


Guión: Svend Rindon, Carl Theodor Dreyer (Obra: Svend Rindon)


Música: Película muda.


Fotografía: George Schnéevoigt.


Reparto:


Mathilde Nielsen, Johannes Meyer, Astrid Holm, Petrine Sonne, Karin Nellemose, Byril Harvig, Clara Schønfeld, Johannes Nielsen, Vilhelm Petersen, Aage Hoffman.


Productora: Palladium Film.


Género: Drama.


Sinopsis:


Adaptación de una obra teatral de Svend Rindon sobre la tormentosa relación que mantiene un marido tiránico con su familia. Es la historia de un hombre que trata despótica y arbitrariamente a su esposa y sus hijos. Su vieja niñera, la única persona a la que ha respetado en su vida, le hará ver de una peculiar manera que su comportamiento es cruel y vergonzoso.



COMENTARIO:


"El principio básico de la obra fílmica es una exigencia de autenticidad."
 Carl Theodor Dreyer




Du skal aere din hustru está basada en una pieza teatral de Svend Rindom titulada TyrannensFald (La caída de un tirano). Con ella, desposeída la historia de grandes lances argumentales, Dreyer pretende «observar al microscopio la banalidad que constituye la vida de miles de ciudadanos». El realizador danés, que recientemente acaba de rodar dos films en Berlín, renuncia a desarrollar la película en términos naturalistas e insiste en el Kammerspielfilm como fuente inspiradora. 



Ante la imposibilidad de filmar en un auténtico apartamento, Dreyer reconstruye uno en estudio con extrema minuciosidad. Su idea de hacer transcurrir la mayor parte de la historia entre decorados, reside en el intento de crear una atmósfera capaz de transmitir al espectador una sensación claustrofóbica, que ayude a explicar las tensiones psicológicas a las que los personajes están sometidos. Las superficies lisas del entorno, tienen por objeto remarcar la expresividad facial de los actores que, a manera de termómetro anímico, nos traducen la intensidad de su mundo interior. 



La maestría técnica y estilística de Dreyer encuentra recreo en su tendencia a la esencialidad. Así, mediante un diseño de líneas transversales y diagonales, configuradas por los tenderetes de ropa tendida esparcidos por toda la casa, el realizador nos muestra la ruptura del orden establecido, cuando en la historia, la anciana nodriza se hace cargo de las labores del hogar, en contraste con la horizontalidad que representaba el rigor previo impuesto por el esposo. El final, donde se observa la transformación del marido en un ser de apacible carácter, que posibilita la estabilidad conyugal, no es tan feliz como abierto. La sospecha de que la nueva situación no va unida necesariamente a un carácter de irreversibilidad, es perfectamente lúcida. 

La película se estrena el 5 de octubre de 1925 en el Paladsteatret de Copenhage y representa para Dreyer uno de sus éxitos mas importantes, que va a otorgarle una enorme reputación internacional. (Texto de Luis Enrique Ruiz, tomado de Obras Maestras del Cine Mudo) 



Rechazando espectacularidades vanas, hizo una película de gran sencillez sobre lo cotidiano.


La crítica a los maridos que convierten en esclavas a sus mujeres no tiene desperdicio. Es una historia tremendamente humana emotiva.




Es una lástima que ésta película sea tan desconocida. 


Vídeo:




Calificación: 5 de 6.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Street Angel (El Ángel de la calle) - (1928) - (Director: Frank Borzage)






Título original: Street Angel

Título español: El Ángel de la calle

Año: 1928

Duración: 102 min.

País:Estados Unidos.

Director: Frank Borzage.

Guión: HH Caldwell, Philip Klein, Henry Robert Symonds (Obra: Marion Orth)

Música: Película muda.

Fotografía: Ernest Palmer, Paul Ivano (B&W)

Reparto:

Janet Gaynor, Charles Farrell, Alberto Rabagliati, Gino Conti, Chido Trento, Henry Armetta.

Productora: Fox Film Corporation.

Género: Drama.

Sinopsis:

Angela es una humilde muchacha que está a punto de ser detenida por la policía, pero logra esconderse en un circo ambulante. En este ambiente conoce todo tipo de personajes bohemios y extravagantes. Entre ellos está Gino, un joven pintor que la toma como modelo para pintar una Madonna.


Premios:

1927: Oscar: Mejor actriz (Janet Gaynor)
1928:2 nominaciones al Oscar: Mejor fotografía, dirección artística.


"Obra maestra"
Augusto M. Torres: Diccionario Espasa.


COMENTARIOS:

El film ganó "Oscars" en ediciones diferentes. La actriz Janet Gaynor consiguió el Oscar por las interpretaciones, en el mismo año, de "El ángel de la calle", de "Amanecer" -de Murnau- y de "El séptimo cielo", también dirigida por Frank Borzage. La película tuvo además dos nominaciones a los Oscar en la edición del siguiente año. 



Considero que es una excelente costumbre para alguien que ame el cine, ver regularmente películas de reencuentro, aquellas que nos sintonicen con la extensa y emocionante historia del séptimo arte. Cada pequeña joya tiene brillos únicos que reflejan el trabajo de excelente directores y de artistas excepcionales, que dieron lo mejor de sí con los medios a su alcance. Uno de estos finos diamantes es El ángel de la calle. Nos narra una historia que transcurre en Nápoles, Italia, ciudad porteña, famosamente habitada por personajes variopintos, que se ha prestado para grandes clásicos del cine y de la literatura (como la última obra de Pérez Reverté, El tango de la Guardia Vieja). Esta ciudad y su ambiente son importantes protagonistas de esta película, un clásico de los tiempos finales del cine mudo, como se advierte en el intertítulo que aparece muy al comienzo, donde nos describen las brumas que se asientan entre el Vesubio y el mar y su misterioso impacto sobre sus habitantes y sus vidas.





Se trata de la historia de Ángela, una bella y joven mujer, ignorante y pobre, que experimenta una serie de episodios absolutamente increíbles y melodramáticos, descritos por medio de poderosas imágenes por Borzage, en los cuales utiliza todos los recursos a su alcance para atraer al espectador. Quizás el melodrama no sea en la actualidad el tipo de obra que llame la atención, pero el poder de las imágenes y de la poesía de Borzage es inmenso, capaz de atrapar hasta el más insensible y frío de los espectadores. Ángela está protagonizada por Janet Gaynor, una actriz diminuta, de cara y mirada expresiva, soñadora y preciosa, quien en la época ganó el Oscar por tres de sus actuaciones, incluyendo la de El ángel de la calle. En el filme experimenta sufrimientos y transformaciones personales, con los cuales se identifica fácilmente el público, sin importar que parezcan imposibles o absurdos, por su carácter decididamente emocional y empático.





En el cine sonoro, el espectador recibe las impresiones que quieren transmitir el director y los artistas a base de imágenes y de sonidos. El diálogo es algo fundamental, apoyado en distintos ambientes sonoros y musicales, matizado por entonaciones y tonalidades. Pero en el cine mudo el principal recurso del director y de los artistas es el aspecto visual. Si bien se pueden utilizar intertítulos para comunicar ciertas cosas y para unas mínimas orientaciones, un buen director del cine silencioso va a utilizar todo lo que pueda para causar impactos visuales a base de imágenes.



Para causar estos impactos, Borzage juega con varios motivos que vale la pena describir. Uno de ellos es el manejo de la niebla, como elemento protagonista. No se trata de la clásica niebla de los filmes de ambiente londinense, terrorífica y misteriosa. Es una niebla difuminada, entre triste y romántica, que deja ver a los personajes y a las escenas, rodeándolos, a modo de aura pálida, con tintes luminosos, que crea en el espectador una sensación de ensoñación y expectativa, de ansias de descubrimiento.





Otro importante motivo es el de las ventanas y las puertas. Borzage las utiliza como símbolos y como medios para contar la historia de forma empática. Ello lo logra trabajando con las cámaras para que el espectador vea y sienta lo que ven y sienten los personajes, de forma lenta y deliberada. En una escena fundamental, Ángela, que desesperadamente contempla a su madre que se va muriendo en la humilde habitación que comparten ambas, sin contar con el dinero para medicinas o tratamiento, de pronto se acerca a la ventana y ve en las calles a una prostituta negociando con su cliente…y todos sabemos lo que pasa por su mente. En otra escena, Ángela está en la cárcel y todo lo que esto significa lo advertimos por una imagen de una puerta enrejada. Naturalmente que todo trabajo con puertas y ventanas exige un manejo exquisito de las luces y de las sombras, poderosas claves para transmitir ideas y emociones y en ello es excelso Borzage.





En sus devenires por los ambientes bohemios de Nápoles, Ángela conoce a Gino, protagonizado por Charles Farrell, un joven romántico y soñador, de talla imponente al lado de la muchacha, de quien se enamora de inmediato, a pesar de sus rechazos iniciales. Gino es pintor callejero, Ángela se convierte en su modelo, y pintarla en su pretexto para tenerla cerca y ensoñarla. Angel-de-la-calle-6Estas pinturas son otro de los motivos esenciales que utiliza Borzege para crear emociones. Nos identificamos con el romance que va naciendo con cada pintura, con la cara dulce e inmaculada de Ángela, que Gino idealiza, haciendo de ella una Madona, imagen tan afín al gusto y al ambiente italianos y nos identificamos también con el desenlace de la historia,  magistralmente pintado por el director, quien juega con dos imágenes, la de un cuadro de Ángela, pintado por Gino, que adorna el altar de una iglesia y la de misma muchacha, que ante los ojos de Gino y los de los espectadores, se convierte, ella misma, en Madona, acrisolada en el sufrimiento.





No se ha preocupado Borzege por contar una historia profunda, llena de complicaciones y astutas definiciones o de inteligentes e inesperados desenlaces. Se trata de un melodrama, cuya esencia es la comunicación a base de imágenes que sean fácilmente recibidas por el espectador, capturando sus miradas emocionales, su pasión por la belleza, por la justicia y por situaciones humanas emocionales, como aquellas caracterizadas por la pobreza, el sufrimiento, la soledad, el amor, el abandono, la injusticia y el dolor. Lo interesante es que en esta película, el director nunca renunció al empleo de la belleza en los encuadres, empleando siempre un diseño y un montaje exquisitos. Es por ello que se trata de una obra maestra, que trasciendo lo emocional, para penetrar en los espacios del arte y de la belleza visual. (Publicado por Enrique posada en el Espectador Imaginario)



Video homenaje a Janet Gaynor:



Calificación: 6 de 6.